La incorporación de varios países del este de Europa a la Unión Europea nos permite viajar a países como Bulgaria sin pensárnoslo dos veces y sólo con nuestro DNI disfrutar de una bella y elegante capital, Sofía, que apenas supera el millón de habitantes o de los más de 300 kilómetros de costa bañada por el mar Negro que suponen la parte más oriental de Bulgaria, y entre su occidente y su oriente encontramos también pequeñas y sorprendentes joyas como el Puente del Diablo, una estructura del SXVI que merece una visita e incluso un picnic.

Se trata de un puente medieval, construido sobre los restos de uno romano, que sobrevuela el río Arda en una zona especialmente bella de su curso, entre cañones; tanto la zona como el puente tienen tanto interés y belleza, que se han habilitado sus alrededores como zona de recreo y picnic de modo que, en Bulgaria y si la climatología te respeta en las fechas que elijas este destino, podrás organizar un picnic junto al Puente del Diablo… si te atreves, claro, porque este puente no se llama así por casualidad.

No son pocos los puentes denominados del diablo que conocemos, los hay en diferentes países y todos ellos tienen dos o tres cosas en común: se trata de construcciones medievales, complejas en su desarrollo teniendo en cuenta los medios de la época y… construidos a favor del diablo o en contra de sus deseos. Claro está que este último punto tiene más de leyenda que de historia pero no nos negarás que aporta encanto a la visita… o no porque, dicen, que la leyenda creada alrededor de este puente se ve reflejada en sus aguas desde determinado ángulo.

Y es que la leyenda del Puente del Diablo sobre el río Arda dice que las aguas bajaban con tanta fuerza por el cauce del río que resultaba imposible construir un puente que no se viese arrastrado por las aguas en poco tiempo; cuentan que hubo un constructor de puentes que hizo un pacto con el diablo: éste le daría el secreto para construir un puente que durase para siempre a cambio de que el constructor incluyera el rostro del diablo en su obra además de tardar sólo 40 días en construirlo. Dicen que el constructor cumplió su parte y en 39 días el Puente del Diablo, tal y como hoy lo conocemos, cruzaba el río Arda dibujando sobre sus aguas el rostro del diablo… Añade la leyenda que el constructor del puente falleció sólo dos días después de terminar su trabajo llevándose a la tumba el secreto supuestamente desvelado por el diablo acerca de cómo construir un puente que durase para siempre sobre un río de aguas tan turbulentas. Y a falta de información, más en la Edad Media, nació la leyenda.

Algunos de los puentes del diablo a los que hacemos referencia están más cerca de lo que crees: en España hay hasta seis y están ubicados en las localidades de Tarragona, Cueto en Cantabria, Martorell, San Miguel de Pedroso, Castrejana, Lumbier en Navarra y Belver en la Cerdanya; hay dos más en Portugal, en Vila Nova y Misarela y otros más en Francia, Italia o el Reino Unido pero uno de los más bellos del mundo, no sólo por el puente en sí sino por su ubicación, es el que hoy os mostramos, el Puente del Diablo sobre el río Arda, en el corazón de Bulgaria, un lugar para tentar a la suerte y retar al mismísimo demonio cruzando los 56 metros de largo y 3,5 metros de ancho de esta estructura; su altura es también interesante, la de su arco central, que marca el punto más alto, alcanza los 12 metros.

Se trata de un monumento cultural así declarado en 1984 y, para llegar a él, es necesario recorrer previamente una carretera de tierra; aunque no temas, no está perdido en el corazón de Bulgaria sino a unos 10 kilómetros de la ciudad de Ardino y a tan solo 4 de la aldea Galabovo, en el municipio de Banite.