El Cristo del Otero es una escultura sencillamente espectacular, con grandes dimensiones. Está ubicada en un otero (o cerro) cercano a la ciudad de Palencia, en España. Aparte de ese nombre, también es conocido como 'Monumento al Sagrado Corazón de Jesús'. Se trata de una obra realizada por el reconocido escultor palentino Victorio Macho.

El proyecto inicial del Cristo del Otero fue mandado construir nada más y nada menos que por la dictadura de Primo de Rivera a este escultor. La imagen contemplaba unos 20 metros de altura, aproximadamente. Estaba recubierta de azulejos de un brillo de lo más metálico, así como cabeza, brazos y pies de bronce. Sus ojos son de marfil y el mármol, además, azul pulimentado.

Al final, ese proyecto que se realizó en un principio tuvo una serie de cambios. Un claro ejemplo lo vemos en los brazos del Cristo del Otero, que aparecen inclinados hacia abajo. Actualmente, están levantados como una clara señal de bendición. Esto es una reforma que se realizó con el fin de aligerar, de alguna manera, la escultura.

Cristo Redentor de Palencia | Imagen de Francisco Manzanal en Wikipedia, licencia: CC BY 3.0

Como decimos, el Cristo del Otero está en una posición concreta para llegar a un fin concreto: Bendecir la ciudad. Su construcción data de 1930. Presenta un estilo denominado Art Déco, con resonancias cubistas. Se trata, además, de una de las estatuas de Jesucristo más altas e importantes del mundo.

Una de las grandes características es que, a sus pies, hay excavada una ermita bajo el nombre de ermita de Santa María del Otero. Además, también cuenta con un pequeño museo donde se pueden apreciar los proyectos del autor. Victorio Macho ha sido responsable de varias obras como los monumentos de Benito Pérez Galdós y Ramón y Cajal ubicados en el Parque de El Retiro, de Madrid. Tampoco debemos olvidar la fuente en honor a Concha Espina ubicado en Santander.

Cristo del Otero, Palencia | Imagen de Francisco Manzanal en Wikipedia, licencia: CC BY 3.0

Aun así, su obra más significativa y espectacular es el Cristo del Otero. Por ese mismo motivo, el escultor decidió, por voluntad propia, ser enterrado a los pies de él. Nada más entrar a la ermita, encontrarás una explanada y, además, un mirador desde donde podrás disfrutar de una espectacular panorámica de la ciudad.

Una de las características del Cristo del Otero es que es esbelto y presenta una espectacular verticalidad. ¿La razón? Está absolutamente concebido para ser visto desde abajo. Otra interpretación de esta obra es el enorme contraste entre la verticalidad de la escultura con la horizontalidad de los campos de Castilla.