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Una ciudad de Japón cancela el Festival de los Cerezos del monte Fuji por el "comportamiento incívico" de los turistas
La ciudad japonesa de Fujiyoshida ha cancelado el Festival de los Cerezos del Monte Fuji por los comportamientos inapropiados por parte de los visitantes que ponen en riesgo la convivencia y la seguridad en la zona.

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Las autoridades de la ciudad japonesa de Fujiyoshida, en la prefectura de Yamanashi, han anunciado la cancelación oficial del festival de los cerezos en flor en el parque Arakurayama Sengen, una de las localizaciones más icónicas del país, según la agencia de noticias japonesa Kyodo.
La decisión se ha tomado tras las crecientes quejas de los residentes locales, quienes denuncian problemas de congestión extrema y comportamientos inapropiados por parte de los visitantes que ponen en riesgo la convivencia y la seguridad en la zona.
El Ayuntamiento de la localidad confirmó que este año no se celebrará el Festival de Cerezos en Flor del Parque Arakurayama Sengen, un evento que durante la última década ha atraído a una media de 200.000 personas anualmente.

El consistorio ha señalado que la combinación de un yen débil y la alta difusión de imágenes en redes sociales ha provocado una afluencia masiva que supera los 10.000 visitantes diarios durante el pico de la primavera, una cifra que la infraestructura local ya no puede gestionar de manera sostenible.
Entre las razones citadas por las autoridades para suspender el evento destacan graves incidentes de salubridad y falta de civismo. El Gobierno local ha informado de situaciones en las que los turistas han accedido sin autorización a viviendas privadas para utilizar los servicios sanitarios, así como casos de personas que realizan sus necesidades en jardines particulares, llegando incluso a encararse con los residentes cuando estos les recriminan su actitud.
Asimismo, la seguridad de los ciudadanos más vulnerables se ha visto comprometida por el colapso de las vías públicas. Padres y vecinos de Fujiyoshida han expresado su temor por la integridad de los escolares, que se ven obligados a apartarse de sus rutas habituales debido a las multitudes que ocupan las aceras para tomar fotografías.
Esta presión turística ha generado un clima de malestar que ha llevado a las autoridades a priorizar el bienestar de la población sobre la promoción del evento.
Reforzar los dispositivos de seguridad
A pesar de que el festival ya no figurará en las webs oficiales de turismo, el Ayuntamiento es consciente de que los visitantes seguirán acudiendo al parque, donde se llega a esperar hasta tres horas para fotografiar la famosa pagoda junto al monte Fuji.
Por ello, la ciudad reforzará los dispositivos de seguridad, instalará aseos portátiles y habilitará aparcamientos temporales para intentar mitigar el impacto negativo en la vida cotidiana de los residentes durante el mes de abril.
El alcalde de Fujiyoshida, Shigeru Horiuchi, ha lamentado el deterioro de la calidad de vida en su municipio. Según el regidor, el monte Fuji no debe ser considerado únicamente como un recurso turístico, ya que detrás de las estampas de los cerezos en flor se encuentra la vida privada de miles de ciudadanos que, en sus palabras, está siendo amenazada por el turismo de masas incontrolado.
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