El murciélago es un animal único. Para empezar, es el único mamífero del planeta capaz de volar, gracias a unas alas que facilitan la pérdida de calor y humedad. Presente en prácticamente todo el planeta, es más abundante en zonas tropicales que subárticas, de ahí que llame la atención que ellos sean los protagonistas en un remoto lugar de Estonia. Concretamente en Piusa, en la esquina sureste del país, ya en la frontera con Rusia y también cerca de Letonia.

Allí se encuentra la mayor concentración de murciélagos hibernantes de toda Europa Oriental. Y es que estos pequeños animales necesitan un largo letargo cada año. De hecho, entran en estado de hibernación con más rapidez y facilidad que cualquier otro mamífero; hasta el punto de que son capaces de seguir vivos en el interior de los frigoríficos. Hace descender la temperatura de su cuerpo y entra en estado latente. Los latidos de su corazón disminuyen de 180 a 3 por minuto y sus movimientos respiratorios pasan de 8 por segundo en actividad a 8 por minuto en reposo.

Al ser gregarios, no es de extrañar, por tanto, que en las cuevas de Piusa se encuentren por miles.

Cerca de la ciudad del mismo nombre encontramos unas cuevas naturales que, con el tiempo, la acción del hombre ha convertido en aun más grandes y majestuosas. Todo empezó en 1922, cuando se empezó a explotar la zona para la obtención de arena y cuarzo para la elaboración de cristal. Las canteras se fueron ampliando, al mismo tiempo que se creaban tres minas artificiales y se ampliaban las naturales.

Hoy se han abandonado como lugar de trabajo y su espacio ha sido ocupado por murciélagos, por un lado, y turistas, por otro. De hecho, es una de las actividades más famosas de la región estonia de Põlva. Allí, en la ciudad de Orava, se ha creado un centro de visitantes que es la puerta de entrada a las cuevas.

Es importante pasar antes por allí porque las cuevas son muy bonitas, impactantes gracias al gran número de túneles y galerías que tiene... pero todas resultan muy parecidas y la facilidad para perderse en ellas es máxima, tal cual como una atracción de feria compuesta por un laberinto, pero sin espejos.

La ruta por las cuevas tiene un recorrido de 1,4 kilómetros, pero lo puede realizar todo el mundo, por lo que es un buen plan si queremos ir con la familia. La entrada es gratuita y la haremos con un guía, que además nos invitará a pasar al museo dedicado a las cuevas, así como a la cafetería y tienda de artesanías del centro, justo al lado de una zona de juegos para niños.

Las cuevas están abiertas de septiembre a abril entre las 12 y las 4 de la tarde solo los fines de semana (de mayo a septiembre abre a diario de 11 de la mañana a 6 de la tarde).

Más información:
Turismo de Piusa
Turismo de Estonia