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RINCONES CURIOSOS DE MADRID

Calle del Pez de Madrid: Esta es la leyenda que se esconde tras este emblemático lugar

La Calle del Pez es una de las más enigmáticas y significativas de la ciudad de Madrid. Esta es la curiosa leyenda que encontramos.

Calle Pez, Madrid

Imagen de Luis García en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0 Calle Pez, Madrid

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Madrid es una de las ciudades más bonitas del mundo, a la par que enigmáticas. A cada paso que damos encontramos calles y rincones que esconden una historia de lo más espectacular. Una de las leyendas más sonadas y que más marca a los madrileños es la que se encuentra en lo que conocemos como calle del Pez. Esa historia, de hecho, da nombre a esta calle. Para conocerla en profundidad debemos viajar nada más y nada menos que al siglo XVIII, cuando aún vivía un conocido sacerdote, don Diego Enríquez. Él tenía en ese mismo lugar un espectacular terreno, donde no solamente tenía una casa sino también jardines y hasta una fuente.

Una fuente que conocemos como “fuente del cura”, precisamente por ser de su propiedad. Estas propiedades estaban ubicadas en lo que conocemos como las calles Pozas y San Bernardo. Es entonces cuando un día Juana Mendoza, madrina de don Diego Enríquez, se encontraba paseando tranquilamente por los preciosos jardines. La desgracia hizo acto de presencia en el preciso instante en que algunos criados del sacerdote encontraron el cuerpo sin vida, recostado en la fuente, de Juana Mendoza. Por si fuera poco, cabe destacar que el monarca Felipe II llegó algo más tarde a la ciudad de Madrid, donde se instaló.

Calle Pez, Madrid | Imagen de Luis García en Wikipedia, licencia: CC BY-SA 3.0

Este hecho coincidió, de manera directa, con el deseo de don Diego Enríquez de dividir su extensa finca en dos: Una de ellas acabó en manos del monarca, mientras que la otra pasó a ser propiedad de Juan Coronel. En la parte de este último podíamos encontrar un precioso lago que contaba con un gran número de peces. Ellos jugaban con la pequeña Blanca, hija de Juan Coronel. El problema llegó en el preciso instante en que los albañiles que estaban construyendo la nueva casa no dudaron en coger agua de ese lago. Por lo tanto, en poco tiempo terminó por ensuciarse. Los peces fueron muriendo, aunque solo quedó uno vivo. Blanca decidió cuidarlo, con todo su amor.

La obra de su nueva casa terminó, por lo que tanto la pequeña como Juan Coronel decidieron limpiar a fondo ese pequeño estanque para que el pez volviera a su hogar. La desgracia volvió a aparecer, puesto que el pez no sobrevivió. De esta manera, Juan Coronel quiso grabar un pez de piedra en la entrada de la casa, años más tarde, junto a una inscripción. En ella podíamos leer lo siguiente: “Casa del Pez”.

Es un símbolo que, con el paso del tiempo, se ha respetado. Tanta importancia ha adquirido que, incluso, esa calle pasó a denominarse “Calle del Pez” en honor a esta leyenda que, desde luego, emociona y no deja indiferente a nadie. ¡Madrid jamás dejará de sorprendernos!

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