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CUEVA DE ARAGONITO de OCHTINSKÁ

Aventura bajo tierra en un bosque blanco de granito

Entramos en la cueva de aragonito de Ochtinská, una de las únicas cuatro que existen en el mundo. Este paraíso mineral al sur de Eslovaquia fascina por su rareza, un paisaje que parece un auténtico bosque de roca de inmaculado blanco.

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Hay muy pocos países en el mundo que tengan tantos fenómenos naturales como Eslovaquia. Un universo de precipicios, cuevas y sistemas de cuevas, oculto a varios metros bajo tierra, formado por ríos, riachuelos, nieve y hielo, que se filtraron y entraron dentro de las montañas y las erosionaron durante miles de años, han creado un mundo paralelo y fantástico que ni te imaginas.

Los espeleólogos eslovacos tienen registradas más de 5.000 cuevas y cavernas. Grandes y pequeñas, diferentes salas unidas por ríos o por pasajes, algunas veces de varios pisos. Lugares fascinantes llenos de colores blancos, amarillos, naranjas, rojos, marrones y hasta azules que enamoran a simple vista y que resultan sorprendentes por su belleza. Si te apasionan las profundidades la tierra, aquí encontrarás un auténtico paraíso natural. Son visitadas cada año por más de 680.000 personas de todas partes del mundo.

Y de todas estas maravillas, hay 12 abiertas a todos los públicos, y otras muchas que se pueden visitar contactando con clubs de espeleología del país. 
Pero si quieres conocer una de estas cuevas, una muy especial, tendrás que desplazarte hasta Ochtinská, al sur del país, a las montañas de Revuca entre Jelsava y Stítnik.

Solo hay cuatro cuevas de aragonito accesibles en todo el planeta. Y en Eslovaquia hay una excepcional. sa Cueva de aragonito de Ochtinská, se diferencia de otras cuevas en que no hay estalagmitas y estalactitas tal y como las conocemos, sino unas formaciones de aspecto extraño, en forma de ramitas de color blanco lechoso y arbustos, de un material diferente, el aragonito. Una rareza de la  naturaleza  que solo se puede encontrar aquí, en la República Checa, en México y en Argentina.

La Cueva de Aragonito es la cueva mas sorprendente y espectacular de Eslovaquia. Y es que este material geológico es raro y diferente y crea una rica y variada decoración. Tanto es así que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995 como parte de las Grutas kársticas de Aggtelek y del karst eslovaco. Tiene una longitud de 300 metros y fue descubierta en el año 1954 por Jan Bystrický en la perforación de una galería de exploración geológica. La mayor atracción de la cueva es el Recibidor de la Vía Láctea, una sala con miles de pequeñas ramas y racimos de aragonito que se entrelazan formando flores de roca que brillan tanto en las paredes que parecen estrellas del firmamento.

El techo está decorado con formas excepcionales de aragonito, una forma cristalina del carbonato de calcio, un mineral común que en ocasiones cristaliza tomando formas caprichosas como ocurre en Ochtinská.

El socavón de entrada se abre a los espacios de la cueva a 642 metros sobre el nivel del mar, y se estrecha hacia arriba entre pasajes y pasillos formados por la actividad corrosiva del agua a lo largo de diferentes fallas tectónicas. La humedad relativa en el interior es de entre el 92 y el 97%.

Hay que decir que a nivel de tamaño no es una gran cueva. Sin embargo, es extremadamente valiosa. Su valor se basa en la decoración de aragonito única en su tipo en Europa Central. La visita a esta cueva nos llevará una media hora. El túnel artificial en la cueva es de 144 metros de largo y tiene en vertical una altura de 19 metros con 104 escalones. La longitud total que se recorre por el interior es de 300 metros. La temperatura es de unos 7 ºC así que mejor lleva algo de abrigo.

La singularidad de la cueva y de sus espectaculares arbustos blancos como la nieve, te dejarán simplemente atónito.

Más información:
Cueva de Ochtinská

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