El músico dominicano llegó a Madrid para presentar su disco "Literal" y acabó haciendo un repaso a los grandes éxitos de su carrera. Dos horas sofocantes, llenas de sudor, merengue, salsa y bachata en las que prácticamente no se paró de bailar ni un segundo.

Han sido muchas las horas que pasé cuando era niño bailando las canciones de los discos "Ojalá que llueva café" y "Bachata Rosa" de Juan Luis Guerra y ayer verle en directo fue una delicia.

Juan Luis Guerra llegaba a Madrid para presentar las canciones de su último disco, "Literal" y lo hacía acompañado de su descomunal banda, los 4.40, un combo caribeño de 14 músicos, que suena con la precisión de un reloj.

Un concierto de casi dos horas que ponía perfecta banda sonora al bochorno que dejaba en Madrid la ola de calor. Un huracán de sonidos caribeños desde el merengue a la bachata pasando por la salsa y el mambo.

Lo gocé bailando las canciones más míticas de Juan Luis como "A pedir su mano", "Woman del Callao", "Ojalá que llueva café", "El costo de la vida", "Visa para un sueño" o "La bilirrubina".

Sin batería, con cuatro percusionistas y muchos vientos los 4.40 consiguen sonar más acelerados, cañeros y fiesteros que muchos DJs y grupos de rock.

Respirábamos con las bachatas, como cuando Luis Fonsi salió a cantar "Bachata Rosa", pero el resto del tiempo no parábamos de bailar y saltar aunque yo no tuviera ni idea de bailes latinos.

Me hubiera gustado escuchar "Burbujas de amor" entera, creo que una canción tan grande no se merece estar perdida en una medley y me hubiera gustado que el concierto durara un poco más. Me quedo con el fiestón, lo absolutamente brutales que me parecieron los vientos y el haber podido disfrutar a uno de esos artistas que marcaron mi infancia.