la autobiografía de Mötley Crüe

la autobiografía de Mötley Crüe

No apto para el cine: las cinco historias más salvajes de Mötley Crüe

‘The Dirt’, la autobiografía de Mötley Crüe, la banda de rock más libertina, drogata y folladora del siglo XX, ha conocido una adaptación cinematográfica que, si se parece algo a lo que escribieron, sería una película absolutamente demente.

Mötley Crüe
Mötley Crüe | Agencias

JORGE LOSER | @loserjorge | Madrid | 22/03/2019

Ya es difícil de que todas sus fechorías quepan en una sola película, pero es que, además, algunas son tan delirantes y fuertes que no es muy probable que una película les dé cabida. ¿Es que nadie va a pensar en los niños?

Si tú también pensaste que ‘Bohemian Rapshody’ era una cosa blandita y lavadita retratando la vida de coca y gay clubs de un personaje tan libertino como Freddy Mercury, es probable que en ‘The Dirt’ encuentres todas las cantidades ingentes de la trilogía de sexo, droga y rock’n’roll que le faltaban a aquella.

La biografía de la banda nortemericana más lúbrica y macarra era un grimorio de perversidad y hedonismo envuelto en sobredosis, pero ahora que también es una película siembra dudas sobre si mantendrá fidelidad a sus páginas o si por el contrario no se atreverán con los pasajes más fuertes.

Mötley Crüe fue una banda de glam metal, conocido también como hair metal, una rama del heavy que diluía el sonido tradicional del mismo moviéndose hacia el hard rock, el punk rock e incluso el pop más chicloso. Todo ello con la apariencia visual del glam de los setenta y las corrientes de moda más horteras de los 80.

Esto es, cardados, tachuelas, maquillaje y uñas pintadas. Una combinación para triunfar y follar. Para follar un montón. Y esta fue considerada la banda más representativa (y peligrosa) del género en su gloriosa década ochentera.

 

Tommy Lee, Mick Mars, Vince Nel y Nikki Sixx representaron a una juventud americana tan escéptica y descontenta con el mundo que para demostrar su decepción hacían cosas dignas de antología del disparate. Relatamos algunas de los pasajes más turbios de su carrera junto a las gamberradas más estúpidamente gloriosas de este grupo de politoxicómanos con exceso de testosterona y pocas neuronas.

The Spaghetti Incident.

Probablemente te suene el nombre de esta tropelía, ya que algunos dicen que fue la inspiración detrás del título del álbum de 1993 de Guns N’ Roses. Lo cierto es que la frase fue bastante conocida en el mundo del rock de los 80 ya que mientras estaban de gira, Nikki Six y Tommy Lee (conocidos como los "Terror Twins"), apostaron a ver quién podría durar más sin ducharse ni lavarse y aun así ser capaz de atraer groupies y acostarse con ellas, con el consecuente olor a sexo acumulándose en sus partes.

Tras dos meses de apuesta (ughh), el final terrorífico vino cuando una pobre chica no pudo soportar el estado inmundo de la entrepierna de Nikki cuando “bajó al sótano” y comenzó a vomitar, dejando un plato de espaguetis a medio digerir enredados en el vello público de Six, quien llamó a Tommy y aceptó la derrota en ese mismo instante.

 

Cipotes con aroma a burrito

Si tuviste la suerte o desgracia de fornicar con los Crue, puede que notaras un olor extraño saliendo de su entrepierna. Tommy Lee y Vince Neil, el cantante, eran conocidos por su afición a engañar a sus rollos y novias cuando estaban en el estudio y en el backstage por lo que al terminar, para evitar volver oliendo a sexo, iban con la furgoneta de Tommy a un restaurante llamado Noggles para comprar burritos de huevo que frotaban en sus miembros para tratar de cubrir el olor que le había dejado la actividad con otras chicas.

Imaginamos que, apuestas aparte, lavarse los miembros era mucho pedir y que sus parejas sospecharían el doble si volvieran oliendo a jabón.

 

De fiesta con Ozzy Osbourne

Ozzy Osbourne tiene fama de ser el más fiestas de la historia del rock, así que es de imaginar que en la gira que hicieron Mötley Crüe con el cantante en 1984 debió de dar para un libro entero. En una ocasión, después de quedarse sin cocaína, Nikki desafió a Ozzy, (disfrazado de mujer) a esnifarse una hilera de hormigas, cosa que el cantante de Black Sabbath hizo, dejando su culo al aire aspirando con un monstruoso bufido. Después, orinó en la acera, se arrodilló y, empapando el vestido en el charco, lo lamió profusamente.

Luego se puso de pie y, con los ojos encendidos y la boca llena de pis le dijo al bajista "Haz tú eso, Sixx!". Con la presión de todos sus compañeros y gente de alrededor, también meó en el suelo, pero antes de que pudiera llegar al charco, Ozzy se puso en el suelo y de nuevo comenzó a lamerlo. Six se rindió y le dijo “Tú ganas”.

 

La dildo llamada

La mayoría de las historias de la banda tienen que ver con sus conquistas sexuales, tropelías que le confirieron el estatus de leyendas, historias contadas porque, ya sea que inspiren o asusten, la magnitud de sus transgresiones es grande.

Pero como toda historia de conquista, había muchos dejes de misoginia que dejaban de ser divertidos, como la leyenda del momento en el que Nikki colocó un teléfono dentro de la vagina de una groupie y luego le pidió que llamara a su madre.

Los miembros de la banda hicieron esto llevados por su retorcido sentido de la diversión, pero en este momento de sus vidas, admitieron que ni siquiera se lo pasaban bien. Llegaron a perder el respeto a las mujeres y a ellos mismos y estaban en momento oscuro de depresión.

 

No fun, my babe, no fun

El nombre de la última canción tocada en directo por los Sex Pistols incidía en el lado oscuro de las bandas de rock. Cuando la diversión pasa y todas las anécdotas se convierten en una metáfora amarga del descontrol.

En su día, Rotten se refería al estado en que quedó Sid Vicious por la heroína. Los Crüe tienen muchas más historias oscuras, entre ellas una supuesta violación que luego Sixx desdijo, pero su faceta de alcohólicos, drogadictos y juerguistas tuvo una consecuencia que, sorprendentemente, no ha manchado demasiado su nombre en los años sucesivos.

 

Esta historia, sí formará parte de la película ‘The Dirt’, pero no deja de ser trágica y digna de comentar como símbolo de su prematura decadencia. Al empezar la grabación del disco “Theatre Of Pain”. Hicieron una fiesta, y cuando se quedaron sin alcohol, Vince Neil y Razzle, batería de Hanoi Rocks se fueron a comprar más bebida a una licorería cercana, al volver, Vince estrelló su Ford Pantera recién comprado contra otro vehículo al meterse en el carril contrario.

El resultado fue de un muerto (Razzle) y dos personas en estado vegetativo (la pareja que iba en el coche contrario). Neil ha sido encarcelado en más de una ocasión posterior por conducir bajo los efectos del alcohol.

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