Este fue el primer superhéroe español, el de los 70

Este fue el primer superhéroe español, el de los 70

Supersonic Man: la psicotrónica y verdadera primera película de superhéroes española

Un superhéroe con capa y traje de licra que no pretende ser una parodia de Superman. Un extraterrestre poderoso con doble identidad que quiere salvar a los humanos a ritmo de música disco, disfraz de colorines y purpurina, maquetas de juguete y explosiones de restrallete. Una ñapa entrañable. Este fue el primer superhéroe español, el de los 70.

Supersonic Man
Supersonic Man | Agencias

JORGE LOSER | @loserjorge | Madrid | 23/11/2018

Hubo una época que cuando había un éxito internacional cinematográfico, normalmente de Hollywood, aparecían copias en todo el mundo casi al instante. En ocasiones incluso se estrenaban en un país antes de que llegara el original americano.

Ahora tenemos las copias de la casa del directo a vídeo Asylum, pero la versión barata de un título de éxito no era tan mal vista en los 70 o los 80. De hecho se estrenaban con suficientes copias para hacer un taquillazo y nadie le daba muchas vueltas a que la idea estuviera reciclada, incluso en ocasiones repitiendo escenas plano por plano.

De James Bond a Star Wars

Los italianos y los turcos eran grandes especialistas en replicar todo tipo de franquicias. Desarrollaron sus propios agentes secretos a medida de James Bond, recuperaron la pasión por la espada y brujería despertada con ‘Conan’ y se ocuparon de que no hubiera una sola galaxia sin explorar en sus múltiples facsímiles de ‘Star Wars’.

El truco era rodar algo con poco dinero y aprovechar el tirón de la propiedad. Con un poco de doblaje, tal vez alguna estrella estadounidense o británica para interpretar al villano y usar unos créditos falsos, pero con nombres que suenen a americano, y solucionado. Por supuesto, en España también tuvimos un momento de gloria de picaresca cinematográfica.

El primer superhéroe español

‘Supersonic Man’ fue una coproducción hispanoitaliana que trataba de agarrar un pedacito de la tarta del cine de superhéroes de la época de la transformación de Hollywood. Claro que el género nunca había sido algo parecido a lo que tiene ahora montado Marvel, pero en los 70, El Superman de Richard Donner y Christopher Reeve era un bombazo mundial sin precedentes.

Pero claro, como estamos hablando de España e Italia no iban a desaprovechar la oportunidad y limitarse a copiar solo una película. Por lo que la cosa iba al espacio, de hecho, abriendo el plano con una nave espacial según entra en el plano como en ‘La guerra de las galaxias’, pero como si en la película de George Lucas se hubieran construido las embarcaciones con figuras de juguete y modelos de maqueta color gris.

 

Los responsables de la cinta eran sospechosos habituales. Juan Piquer Simón fue un director de cine español especializado en hacer cine de género, y muy habitualmente explotación de otros títulos como ‘E.T. El extraterrestre’ con ‘Los nuevos extraterrestres’ (1983) o una singular versión de ‘Viaje al Centro de la Tierra’ (1976).

Guste más o menos su cine, fue bastante pionero en acercar ciertos subgéneros del fantástico a la península y también en el uso de efectos especiales nunca antes usados en una producción española, lo que le daría cierta fama internacional de la que no muchos autores españoles disfrutan a día de hoy. Incluso hizo una copia de ‘Abbys’ de James Cameron mezclando en el reparto al sargento de ‘La Chaqueta metálica’ con Pocholo Martínez Bordiú.

 

Muchos de esos pioneros efectos fueron aplicados en ‘Supersonic Man’, que, a grandes rasgos, seguía la trama del primer Superman, de la misma forma que Superlópez, aunque sin mucha autoconsciencia. Aquí tenemos a Kronos, un alienígena superpoderoso enviado a la Tierra para proteger a la raza humana.

Pronto, el extraterrestre se convierte en la última esperanza de los terrícolas, el superhéroe Supersonic Man, el cual tendrá que detener los planes de un malvado científico loco ayudado de su capacidad de volar, superfuerza y poderes psíquicos. Por supuesto, tiene una identidad secreta, el apuesto Paul, dotado de un espectacular mostacho que muestra que lo de López ya venía de atrás.

Héroe español | Agencias

Por muchas razones, Supersonic Man es uno de los superhéroes más psicotrónicos que se hayan filmado. Puede levantar apisonadoras de cartón piedra con una sola mano y saltar pequeñas maquetas de casas a ritmo de su melodía, nada de fanfarrias de John Williams, sino una buena dosis de música disco setentera.

Su atuendo tiene más sentido que el traje del de Krypton, puesto que lleva máscara para tapar su identidad secreta. Eso sí, con glamour, un gorro de baño de lentejuelas azul con antifaz. Si no fuera por su alter ego cipotudo podría ser un auténtico icono gay. Aunque el pornstacho de los setenta que lleva cuando está en modo civil tampoco desentona.

 

Todo gran supervillano tiene a su enemigo, aquí Gulik (Cameron Mitchell), un señor tan sádico que secuestra y luego tortura a sus víctimas con inacabables discursos éticos. Pero lo que busca es la fórmula de un combustible nuevo y poderoso para desarrollar los rayos de la muerte (de nuevo Star Wars llamando). Por supuesto, todo luce tan barato que tiene un valor trash inherente a su época que es difícil de replicar como comedia involuntaria.

Los intentos de hacer cine casposo y malo adrede hacen gracia muy pocas veces y es porque les falta esta voluntad de hacer algo bien, lleno de ingenuidad y picardía a partes iguales, desvergüenza y pasión con resultados pedestres, como un armario de Ikea montado sin seguir las instrucciones. Esto es al cine de superhéroes lo que fue ‘Starcrash’ (1978) para ciencia ficción o ‘The Room’ (2003) al drama.

Explosiones recurrentes de figuritas, helicópteros de juguete entrando en escena frente a la expectación de un montón de transeúntes, desprecio total por la actuación, diseño producción, guion y diálogo… el sello Piquer Simón tiene tanto de caradura como voluntad de hacer lo imposible con lo mínimo y deje volar la locura narrativa del absurdo con apariciones random de un vagabundo alcohólico para advertir de los peligros de la bebida, desincronizado con el resto de la película, dejando el tono completamente destruido por la elección de música alegre y de todo tipo menos la que se supone que debe sonar.

Una acumulación de pequeños momentos que, cuando se hace la suma total de todas sus partes, hacen de ‘Supersonic Man’ un entretenidísimo clásico entrañable del cine basura, de la vergüenza ajena hecha arte kitsch y el petardeo multicolor extremo. Y además es nuestro. Nuestro primer superhéroe español.

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