Desde los siete años Laura Galán está a dieta, y sin embargo está gorda.

Ella misma defiende que este adjetivo no se demonice ni se convierta en una tortura para quienes, como ella, son gordos de la misma forma que son morenos, altos o chatos.

Son solo adjetivos, y no tienen nada de malo.

No obstante, ya desde niña Laura tuvo que lidiar con las miradas de reprobación. “¡Desde pequeña recuerdo cuando te miran y notas que piensan: ufff, qué gorda!”.

Todo lo que hace presente su cuerpo se convierte en un objetivo de vulnerabilidad. Comer en público es difícil, Laura se siente el blanco de las miradas.

Y pese a su dieta, desde la infancia, y a ir al gimnasio mucho más que cualquiera “delgado”, Laura siempre tuvo un físico que le hizo ser catalogada de gorda. Ha recibido insultos, miradas y desprecios.

Hasta que un día decidió pasar olímpicamente de todo esto. “¿Qué pasa? Soy gorda, no pasa absolutamente nada”.

Lo más increíble, según Laura, es que hay quien no puede siquiera concebir que ella se sienta feliz así, como cualquier chica en su situación. Que estando gorda, pueda gustarse a sí misma y para ella, este adjetivo o esta cualidad, no signifique absolutamente nada negativo, solo un rasgo de su cuerpo.

Laura es un ejemplo, y está nominada al Premio Goya en el cortometraje 'Cerdita' (una dura historia sobre el bullying sobre su físico).

Así se estrena como protagonista nuestra serie de reportajes sobre la ignorancia del odio, hoy: #OdioParaGordas