GUIONES QUE BEBEN DE LA REALIDAD

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Series como 'Line of Duty' reabren el debate sobre la corrupción y la brutalidad policial

La última gran serie británica, 'Line of Duty', que emite ahora su cuarta temporada, vuelve a plantear la corrupción interna en los cuerpos de seguridad. 'Guerrilla' y 'Shots Fired' ponen su granito de arena en el género policíaco, abordando la brutalidad contra el colectivo negro.

Line of Duty
Line of Duty | Agencias

VÍCTOR M. GONZÁLEZ | @VictorMGonz | Madrid | 28/04/2017

Que no te engañen: las mejores persecuciones y los mejores interrogatorios de la televisión no están en 'Homeland' ni en '24', ni en ninguna ficción estadounidense (sobre todo desde que terminó 'Banshee'). Están en una que tal vez no conoces, 'Line of Duty', de BBC, que ahora emite su cuarta temporada y que acaba de ser renovada por una quinta.

El lanzamiento de su tercera entrega en 2016 creó un pequeño boom entre la crítica y gran parte de los seriéfilos más enterados; no solo por ser una serie policíaca excelente, sino por atreverse a poner sobre la mesa un tema que ha estado de triste actualidad en los últimos años: la corrupción y la brutalidad policial. Dos apuestas estrenadas hace unas semanas, 'Guerrilla' y 'Shots Fired', se unen a la británica con sus propios apuntes al respecto.

Los relatos sobre manzanas podridas dentro de los cuerpos de seguridad han formado siempre un importante subgénero dentro del policíaco, y han cobrado un especial interés en recientes temporadas, a la vez que era más difícil para ellos plantear ciertas cuestiones morales.

Los disturbios sociales en Estados Unidos, con el caso Ferguson, de 2014, y las agresiones contra la población negra aún en nuestra memoria, han tenido su reflejo incluso en España; Ester Quintana perdió un ojo a causa del impacto de un proyectil de los Mossos d'Esquadra, algo que ya se trató en la obra y película 'El rey tuerto'. ¿Cómo se han hecho eco de ello la televisión y el cine moderno? Prácticamente no lo han hecho; estamos acostumbrados a que las narraciones policíacas hablen de heroísmo y de daños colaterales, pero no tanto de responsabilidad.

Ni los policías están por encima de la ley

Durante todos estos años de descontento hacia las instituciones políticas, la ficción más crítica y realista en su retrato de los cuerpos de seguridad ha sido 'Line of Duty', creada precisamente por una cadena pública, la británica BBC. Estrenada en 2012, producida por Jed Mercurio, que formó parte de las fuerzas aéreas, la serie nos introduce en una unidad Anticorrupción de la policía de Londres.

La terna supervisor-detectives formada por Ted Hastings, Steve Arnott y Kate Fleming (genial química entre Adrian Dunbar, Martin Compston y Vicky McClure) lucha no solo contra sus posibles compañeros corruptos, sino también contra la tóxica dejadez hacia la burocracia (papeleo, recogida de pruebas, etc.). Lo mejor de 'Line of Duty', más allá de ese respeto a lo cotidiano, son sus interrogatorios, tan probables y creíbles como emocionantes.

 

Pero la unidad Anticorrupción de 'Line of Duty' tampoco se libra de la mala costumbre; uno de sus conflictos más interesantes es ver cómo sus protagonistas lidian con sus propios prejuicios, secretos y fantasmas. De hecho, los personajes sospechosos de las últimas entregas han sido dos mujeres (fantásticas Keeley Hawes y Thandie Newton, de 'Westworld'), algo que la serie ha aprovechado para señalar el machismo institucional dentro de la policía, que perpetúan Ted Hastings y Steve Arnott incluso.

Aquí es donde 'Line of Duty' se encuentra con una de las más clásicas convenciones del género: ¿es la justicia tan escapista como para perseguirla con métodos injustos? Ese debate de los límites que no se pueden cruzar es lo más sugerente de la ficción, ya que no son dilemas típicos ni forzados, sino decisiones mucho más grises y sutiles.

El recuerdo de Ferguson y los disturbios sociales

Dos series de las últimas semanas han venido a poner su granito de arena en el retrato de las organizaciones políticas corruptas, tratando los ataques contra civiles, sobre todo contra el colectivo negro.

La primera es 'Guerrilla', que emite en España HBO, una producción británico-estadounidense con un matiz muy particular: estamos acostumbrados al reflejo de la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, pero esta vez lo vemos desde Londres, en los años 70.

Creada por John Ridley ('12 años de esclavitud', 'American Crime'), con Idris Elba y Freida Pinto en el reparto, 'Guerrilla' narra cómo algunos activistas de la comunidad negra se unen a la facción más radical del movimiento para batallar la brutal represión que viven sus colegas. ¿Es tan sencillo traspasar la línea de la acción violenta? En ese debate se mueve 'Guerrilla'.

'Shots Fired', la otra teleficción reciente de la que hablamos, aborda la brutalidad contra los jóvenes negros, en la actualidad y en una pequeña ciudad, pero con una vuelta de tuerca: ¿y si es un policía negro el que mata a un joven blanco? Con toques de 'The Wire' y bastante acierto a la hora de plantear los grises de la idea, 'Shots Fired' nos recuerda que cadenas en abierto como Fox también pueden ser valientes en sus propuestas sociales.

El paseo por 'Line of Duty', 'Guerrilla' y 'Shots Fired' nos anima a apuntar otras series que abordaron estas inquietudes, como 'The Good Wife' y 'The Good Fight', con un recuerdo muy presente de Ferguson, o las comedias familiares 'Blackish' y 'The Carmichael Show'. ¿Cómo se enfrenta un hogar cualquiera a la pérdida de la fe en quienes velan por su seguridad? Estas ficciones reflexionan sobre ello.

 

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