Porque las actrices trabajan con su cuerpo, deben mantener cierto nivel de belleza estandarizado por la industria.

Y aun viven en un entorno en el que la fantasía de "ligar fácilmente" con una intérprete a cambio de un papel hace a muchos traspasar la línea de la cortesía para entrar en el puro acoso sexual.

Reciben mensajes subidos de tono por WhatsApp, roces en el camerino, frases fuera de contexto durante la grabación o el casting y promesas dudosas.

Tristemente, las actrices aun necesitan seguir explicando que su profesión no tiene absolutamente nada que ver con la prostitución, ser actriz es otra cosa.