Esta pareja de Tenerife crean su propio canal para vivir del sexo: sus vídeos tienen 206 millones de visitas

Esta pareja de Tenerife crean su propio canal para vivir del sexo: sus vídeos tienen 206 millones de visitas

Made in Canarias: “Nos metimos a hacer porno porque estábamos quemados de nuestros trabajos”

Una pareja de Tenerife, harta de los rigores del trabajo tradicional, se ha montado un canal porno que les permite vivir del sexo en pareja, viajar por lugares soñados e incluso reafianzar su relación. Su canal ‘Made in Canarias’ ha puesto a las islas afortunadas en el foco del porno mundial, en la plataforma más grande del mundo, Pornhub. Oigan, quizá sea una buena alternativa a la precariedad laboral.

SERGIO C. FANJUL | @txepeligro | Madrid | 12/02/2019

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Mara y Manu son una pareja tinerfeña (23 y 28 años respectivamente) que, harta de su precaria situación laboral y con ganas de independizarse, decidió hace dos años montárselo de otra manera: iniciando un canal de vídeos porno en el que ellos serían los protagonistas.

“Los dos estábamos trabajando, pero un poco quemados”, contestan vía email, “así que empezamos a pensar opciones para montarnos nuestro propio negocio. Tras pensarlo mucho y hacer un estudio de las diferentes posibilidades decidimos que queríamos probar con esto”. Ahora usted puede deleitarse online con el sexo que practican Mara y Manu en su canal ‘Made in Canarias’.

Mara estaba trabajando en un bar de camarera sin contrato, cobrando 3,5 euros la hora. Manu curraba en una consultora de ingeniería, como autónomo. Trabajaba mientras terminaba sus estudios y tras insistir, cobró lo que le debían a los cuatro meses de empezar.

"Decidimos empezar con esto como una salida, pero queremos hacer hincapié en que no es una vía fácil, no es decidirlo y empezar a ganar dinero. Es como cualquier otra empresa. Hay que invertir mucho tiempo y nunca sabrás si llegaras a tener éxito".

La cosa es que estos dos emprendedores de la carne caliente y los fluidos sexuales han tenido un notable éxito en el mundo del porno internacional, por ejemplo, en plataformas web como Pornhub o Xvideos, donde han logrado gran cantidad de seguidores y mucho protagonismo, una fama que se va desparramando por todas las páginas X de la red.

En Pornhub tienen 273.000 seguidores y sus vídeos han sido visionados 206 millones de veces. Han sido citados incluso en el diario francés ‘Libération’. Aparte de su saber hacer en la práctica sexual, ¿cuál es el secreto de su éxito?

“Esto es como todo en la vida: mucho trabajo, ilusión y dedicación. Saber lo que quiere la gente, estudiar las tendencias y darles el producto que quieren”. Según dicen es como ser `youtuber’, pero con contenido para adultos.

Así que la gente quiere felaciones en paisajes nevados, sex on the beach, penetraciones anales caseras con peluches de fondo, cuerpos bonitos, palabras picantes. Todo sin artificios y con naturalidad, sexo de apariencia saludable y cotidiana, con mucha libertad pero sin demasiada perversión. Y con mucho amor.

“Es que, además, esto nos ha unido muchísimo como pareja”.

En algunas de sus últimas escenas han añadido a alguna otra amiga para practicar tríos exóticos, como la actriz asiática-española Katana o la francesa Luna Rival.

“Dentro de nuestros vídeos no hemos notado que haya algunas prácticas y estilos que tengan más éxito que otros”, dicen, “en la variedad está la clave. Pero hay una excepción: lo que sí suben las visitas son los tríos amateur”.

Son las claves del porno amateur que algunas otras parejas han puesto en práctica y que se están convirtiendo en tendencia en el mundillo: LeoLulu, Mia Bandini, etc.

“Hay mucha gente que busca estos contenidos gratuitos y producidos por parejas reales”, explican.

El sexo acrobático y recauchutado de otras épocas parece estar en horas bajas, contra este sexo más real. Curiosamente, Internet ha democratizado la pornografía y ya no solo hay ‘pornstars’ rubias y bombásticas en paisajes de ensueño: la franja de edades se ha ampliado notablemente y también la de tipologías: gente más grande o más pequeña, con más o menos atributos, más fea o más guapa, el porno deja atrás los maquillajes extremos y las lencerías esculturales y se muestra más cercano. Todo es más reality.

Made in Canarias

Según los datos del portal Pornhub, el más importante del mundo, ‘Made in Canarias’ fue el cuarto término más buscado en España durante el año 2018 (el más buscado es “españolas maduras”: parece que no hay tanta obsesión por la juventud).

Por cierto, otro artista erótico español, el célebre Jordi, el Niño Polla (conocido por su notable atributo genital en un cuerpo aniñado y muy demandado para escenas con ‘milfs’, por aquello del contraste), es el más buscado en todo el planeta Tierra, el número uno por delante de estrellas rutilantes del folleteo como Mia Khalifa, Lana Rhoades o Nacho Vidal (la Marca España pega fuerte en el porno).

Por cierto, la visita media a esta web, según sus datos, ronda los 10 minutos. Podría decirse que ese es el tiempo que el usuario medio mundial tarda en satisfacer sus apetitos pornográficos.

La pregunta del millón cuando uno se adentra en las profundidades del mundo del porno es qué opina el entorno, la familia, los amigos, que ahora pueden acceder a golpe de click a la intimidad sexual de esta pareja.

“Para nosotros no ha cambiado nada, todo sigue igual que antes”, dicen, “¿por qué debería cambiar? Tenemos muy buenos amigos y una familia que nos quiere y que no tiene ningún prejuicio”.

Ha sectores del feminismo que consideran que el porno, cualquier porno, es machista. Otros sectores reivindican las líneas dentro de la pornografía que priman o empoderan a la mujer, o aquellas que son más artísticas. ¿Qué opinan Mara y Manu?

“Que hay personas a las que les encanta generalizar, al igual que hay otras que se lo pasan bien hablando de los demás”, dicen, “lo más importante es saber escuchar a los que aportan algo valioso y no perder el tiempo en discutir algo con alguien que no tiene intención de escuchar y que está completamente seguro de que su palabra es la verdad absoluta”.

Para Mara y Manu el porno, según dicen, es un trabajo como otro cualquiera: “Sí, es nuestro trabajo, y le dedicamos el 100 % de nuestro esfuerzo. Ambos somos autónomos y pagamos nuestros impuestos como cualquier otro trabajador”. Un trabajo que le ha venido bien.

“Nuestra vida ha cambiado para mejor”, cuentan, “estamos muy estables, tenemos un trabajo que nos ha dado la posibilidad de vivir juntos y conocer otros sitios increíbles”.

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