Hay un famoso capítulo de Black Mirror en el que según los likes que tiene el personaje, se puede permitir un tipo de video u otro. La obsesión por su número de likes le lleva a vivir una vida estresante lleno de ansiedad y de frustración, porque por mucho que haga nunca es suficiente para llegar al nivel deseado.

Si has vivido esta sensación alguna vez, bienvenido a la vida adulta. No tiene nada que ver con las redes sociales, realmente los adultos nos regimos por números, y esos “puntos” son los que determinan si tenemos la vida que deseamos, o si nos tenemos que aguantar tratando de conseguir un mejor estatus. Sí, el dinero son los puntos.

Pero hay otros indicadores, y hoy te voy a explicar en qué consiste el “Credit Score” que es lo más parecido a aquello que atormenta al personaje de Black Mirror. El “Credit Score” es un sistema de puntuación que se realiza sobre las personas, pero que no está activo en todos los países, depende de su legislación y de los sistemas de crédito y análisis de credenciales aceptados por los gobiernos. En España, por ejemplo, no existe, pero en Estados Unidos sí.

El “Credit Score” es un número que va del 0 al 850, y que puede cambiar tu vida drásticamente. Si eres de los afortunados que tiene un “Credit Score” de 750 a 850, puedes pedir un crédito a cualquier banco, que probablemente te lo darán, alquilar coches, activar un línea de teléfono o mudarte a la casa que quieras. Si tienes esa puntuación se supone que eres un buen partido para cualquier empresa, y que seguro que conseguirás pagar todo lo que te propones.

Sin embargo, lo normal es tener un “Credit Score de entre 700 a 749, porque cuantas más deudas tenemos (más créditos pagamos), más probable será que nuestro número baje. También si tenemos personas a nuestro cargo (hijos) bajará, o si alguna vez no ingresamos la hipoteca o el pago del alquiler a tiempo. Sin embargo ¿quien no tiene deudas? Estar en este nivel es lo normal, no hay problema.

Si estás entre las personas que su “Credit Score” está entre 550 y 699 significa que dejaste de pagar algún crédito, y da igual si lo has pagado ya, ese tiempo de demora te hizo bajar de categoría y solo con el tiempo volverás a subir. Además, es probable que tu sueldo no sea muy alto, que tengas cargas familiares y que ya se te haya denegado algún crédito.

Todo esto, en suma, te hace una persona nada rentable para las entidades de crédito y los negocios de alquiler. No eres mala persona, aún no has robado ni has fallado a nada grave, pero estás a punto. Puede que tu no lo sepas, pero los indicadores avisan de que estás a un paso de dejar de pagar un crédito, y nadie quiere ser el que se lleve tu retraso.

Y por último tenemos las personas que están en un “Credit Score” de entre 0 y 550. Estas personas muy probablemente no podrán vivir de alquiler con un contrato a su nombres, porque cuando los caseros pidan este indicador y les digan que estás en el grupo más bajo, no se querrán arriesgar. Tampoco es nada probable que puedas firmar un contrato con una operadora telefónica que pueda implicar permanecia o que se te acepte alquilar coches. Tu vida se limitará a pedir prestado que otros realicen esta petición por ti, si es que quiere acceder a ello, con el riesgo añadido para ellos que eso implica.

Los “Credit Score” los gestionan las mismas empresas multinacionales que realizan los archivos de morosos en España, también están aquí pero no pueden operar con Credit Score porque el Banco de España no ha aceptado esa modalidad de indicador de riesgo para particulares.

Aunque es cierto que a nivel bancario todos tenemos ese tipo de “karma”. Cada banco tiene sus mecanismos y utiliza una serie de indicadores y algoritmos para saber si tú eres un millonetis o una rata callejera. Tan solo tienes que decirles el NIF, y su sistema informático les dará ese número, aunque en España no es un estándar ni está en manos de particulares, empresas de alquiler y operadoras.