Cumple 107 años la primera película de terror: : L inferno (1911)

Cumple 107 años la primera película de terror: : L inferno (1911)

Mahoma en el infierno y otras escenas de la primera película gore de la historia que hoy no se podría estrenar

El primer largometraje conservado entero es toda una muestra de cine gore, con mutilaciones, demonios y castigos de toda clase. Adapta el viaje de Dante por los círculos del averno utilizando como punto de partida la iconografía grotesca creada por Gustave Doré en sus grabados para ‘La divina comedia’.

El infierno de Dante
El infierno de Dante | Remitido

JORGE LOSER | @loserjorge | Madrid | 06/03/2018

El debate de la corrección política en la cultura está en su punto más candente en la era de la poscensura, el revisionismo y los muros de las lamentaciones de nuestro timeline social. Que si el cine no debería tener elementos ofensivos para minorías, que si el humor debe tener límites, que si la ofensa religiosa, que si una película de conejos con alergia escandaliza a los colectivos de gente con alergia… una fiesta.

Por ello, sorprende echar un ojo a la primera película, tal y como entendemos ahora ese término, que se conserva: la italiana ‘El infierno’, una interpretación de ‘La Divina Comedia’ de Dante Alighieri que no escatima en mutilación, desnudos y escenas de sadismo.

 

Las primeras obras de los hermanos Lumière y Thomas Edison eran cortos en busca del impacto del público como el famoso tren corriendo hacia la pantalla. Luego, otros cineastas como Georges Méliès, Alice Guy-Blaché, Edwin S Porter, y D.W. Griffith le dieron un nuevo barniz añadiendo elementos de narrativa. Así, las piezas que duraban de dos a ocho minutos se alargaban a medida que sus historias iban creciendo en complejidad.

En realidad, la primera película con duración de largometraje llegó en 1906 con la película australiana ‘The Story of the Kelly Gang’, pero lo máximo que se ha podido restaurar de la misma son 17 minutos.

‘El infierno’ es el primer filme italiano y también puede ser considerada la primera del género de terror, ya que apareció dos años antes que ‘El estudiante de Praga’. Su adaptación del primer acto del clásico de la literatura ayuda a entender gráficamente el significado de la palabra ‘dantesco’.

Dirigida por Francesco Bertolini, Adolfo Padovan y Giuseppe de Liguoro, mostraba la tendencia de la filmografía al colosalismo histórico que mostrarían algunas de sus épicas traslaciones del imperio romano, pero aunque el marco fantástico la relacionara más con las mitologías, estaba más centrada en las imágenes de impacto a secas.

 

El punto de partida fueron las ilustraciones de Gustave Doré para la obra original, hasta tal punto que la mayoría de escenas plasmaban el dramatismo plástico de los grabados en escenarios de diseño complejo y añadiendo movimiento. El resultado es una retahíla de episodios, a modo de pequeños cortos, que trataban de aplicar todos los trucos de efectos especiales del mago Meliés pero a una escala gigantesca.

Una estructura que cuadra perfectamente con la naturaleza contemplativa del relato. Toda la trama se resume en el viaje de Dante y Virgilio por los diversos círculos del infierno. En su camino, la mayoría de lo que hacen es mirar a las almas atormentadas y, de vez en cuando, Dante ve a alguien que conocía en la vida, o ha oído hablar de él, y les pide que le cuenten a su historia.

Una historia que tiene algo de safari a través de la desesperación humana en una colección de torturas que, de haber sido estrenado hace unos años, podría ser considerada como una de las más depravadas muestras del llamado ‘torture porn’.

Todo el viaje comienza porque para ver el cielo hay que pasar por el infierno, y por ello, Virgilio lleva a Dante a través del río que lleva al hades. Como en la mitología clásica, El barquero Caronte se encarga de transportar a las masas de almas condenadas. También hay un cancerbero que da un poco de risa, pero una vez atraviesan las puertas del Hades, el catálogo de imaginería grotesca es inagotable.

 

La dinámica creada por Dante era sencilla, en cada escenario encontramos a un grupo de pecadores cuyo tormento tiene que ver con las miserias que cometieron en vida; el punto interesante de trasladarlo a un medio cinematográfico es que cada pasaje es como un cuadro viviente, por lo que el catálogo de demonios y criaturas se complementa con masas de gente sufriendo de las formas más enrevesadas. Por ejemplo, bañarse en aguas fecales, o convertirse en criatura híbrida tras mezclarse con extraños reptiles, como si de una película de David Cronenberg se tratara.

 

 

'El Inferno’ es una de las películas más ambiciosas para su época. Su rodaje duró más de tres años e involucró a un elenco de más de 150 personas encargadas de desarrollar el carrusel de imágenes grotescas que van in crescendo con lluvias eternas de fuego, diablos de cuernos, rabo y tridente jarreando a cuerpos desnudos.

No había precedentes para escenas así en el cine. Griffith podía utilizar muchos primeros planos pero la pregnancia de estas imágenes en el subconsciente no tienen comparación con nada en aquellos momentos y pocas posteriores. La cinematografía italiana tiene alguna otra visita al infierno, como las versiones de ‘Maciste en el infierno’ o ‘Hércules en el centro de la Tierra’, pero ambas tenían un uso del Hades como terreno tenebroso para la aventura fantástica no como claustrofóbico escenario de pesadilla.

 

Quizá la única heredera parecida es la japonesa ‘Jigoku’, de los sesenta, en la que el infierno budista tenía muchos puntos en común con los martirios descritos por Dante. Cabezas enterradas en suelo, filas eternas de almas en pena vagando y gore explícito que desafía lo mostrable en su época.

En ambos casos la censura les pasó deslizando por el flequillo, y en ‘El infierno’ tenemos una secuencia tremenda en la que los falsos profetas, agitadores y generadores de discordia aparecen enseñando sus mutilaciones a Dante y Virgilio. Uno de ellos, según ‘La divina comedia’, es Mahoma, que tiene una aparición impactante con el estómago abierto y las tripas colgando. Un castigo desde la perspectiva cristiana que hoy no podrías enseñar en cines. Impensable desde la matanza en la sede de ‘Charlie Hebdo’.

 

El espectáculo está coronado por la secuencia climática en la que los protagonistas se encuentran el lago helado lleno de traidores condenados a pasar la eternidad enterrados con la cabeza fuera. Un verdadero lienzo macabro en donde reina un lucifer de tres cabezas y tres pares de alas deglutiendo pequeñas almas por cada una de sus bocas. ‘El infierno’ sigue siendo bastante desconocida, pese a ser una de las películas más importantes e influyentes jamás hechas.

 

Además, tuvo éxito cuando fue lanzada, haciendo 2 millones de dólares solo en los Estados Unidos (45 millones aproximadamente ajustando inflación). Una cifra notable cuando el cine todavía era un entretenimiento incipiente.

Ahora, podemos disfrutarla gracias a la restauración de Tim Pierce partir de distintas copias e imágenes de archivo. Hay una versión con banda sonora de Tangerine Dream bastante inapropiada por lo que es recomendable buscar copias con música en directo que no son difíciles de localizar en YouTube.

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