Existen pocas cosas que generen una discusión más polarizada y encendida que la gestación subrogada, los también llamados vientre de alquiler. Una práctica prohibida en España, pero que sí es legal en países como Ucrania, Rusia, Canadá o EEUU, con diferentes requisitos y excepciones regulatorias. Y un lucrativo negocio para muchos: los precios para completar el proceso oscilan desde los 40.000 a los 120.000 euros, dependiendo del país.

Dotar a la gestación subrogada de un marco legal es, precisamente, la demanda de determinados colectivos sociales y partidos políticos. No parece sencillo: frente a los que piensan que ser padre o madre es un derecho y que la gestación subrogada es un ejercicio de libertad individual se sitúan quienes la consideran una forma de explotación que perjudica a las mujeres más vulnerables.

Algunos expertos han rechazado de plano una hipotética regulación. El pasado mes de febrero, el Grupo de Opinión del Observatorio de Bioética y Derecho de la Universitat de Barcelona hizo público un documento en el que apuntaba que la maternidad subrogada “abre las puertas a la explotación de la mujer, enriquece a las agencias o intermediarios y fomenta situaciones comparables con la esclavitud”. En el lado contrario, colectivos como el Grupo de Ética y Buena Práctica de la Sociedad Española de Fertilidad se han mostrado partidarios de una regulación más permisiva.

Solo el 0,02% de bebés nacen en España por maternidad subrogada

Desde plataformas como Stop Vientres de Alquiler, su portavoz, Ana Trejo Pulido, es contundente. “No existe una demanda social para regular los vientres de alquiler, y ahí están los datos para corroborarlo: de 2010 a 2017 se inscribieron en España 979 bebés nacidos por gestación subrogada, según el Gobierno. Dado que en ese mismo periodo nacieron en España 3.490.586 bebés, hablamos de un 0,02% del total. Es cierto que posiblemente sean más, porque hay indicios de que muchos llegan a nuestro país camuflados como hijos propios o procedentes de la adopción. Incluso se venden barrigas de silicona para aparentar que estás embarazada”, denuncia.

“Pongamos, efectivamente, que sean más”, apunta Trejo Pulido. “Las asociaciones y empresas favorables a la maternidad subrogada hablan de 1.000 niños al año. “Aunque tomáramos por ciertos esos datos, seguirían siendo el 0,25 del total los bebés. Y no: un 0,25% no es una demanda social. Como en otras cuestiones, mienten. Están construyendo un relato social falso, vendiendo que es una cuestión aspiracional al alcance de la clase media, cuando la realidad es que se trata de una práctica que sólo los ricos se pueden permitir”.

En España hay 6,4 millones de mujeres en situación de pobreza

La portavoz de Stop Vientres de Alquiler compara los datos con otras realidades sociales. “En España hay un 27,1% de mujeres pobres, lo que equivale a 6,4 millones de mujeres en situación de pobreza. El 28,3% de niños españoles viven en riesgo de pobreza, 10 puntos más que hace 20 años. Eso sí que son cuestiones de urgencia social”.

Paco Ramírez, presidente de Colegas, la Confederación Española de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, que se ha mostrado abiertamente partidaria de una ley sobre maternidad subrogada, contesta a ese argumento. “El hecho de que sean pocos no quiere decir que la gente que quiera ver ese deseo cumplido no pueda hacerlo”, apunta.

“Llevamos más de diez años pidiendo que se legisle sobre este tema. Es necesario y urgente: las parejas gais tenemos muy difícil acceder a un niño en España. Y a nivel internacional, la inmensa mayoría de los países nos niegan la adopción”, lamenta.

"Para los gais es nuestra única posibilidad"

Según reconoce el presidente de Colegas, el tema está generando “crispación” dentro del propio colectivo LGTBI. “Las lesbianas tienen todo el derecho a posicionarse en contra, pero para los gais es nuestra única posibilidad. Tenemos muy pocas alternativas para experimentar la paternidad si no es por medio de la maternidad subrogada”.

La asociación Son nuestros hijos llegó en su momento a colocar gigantescos carteles en Madrid y Barcelona con el lema “nosotras parimos, nosotras decidimos”. Un lema histórico feminista cuya utilización indignó a muchos colectivos. Javier Costacora es miembro de la junta directiva de la asociación.

“Es necesario que haya una normativa clara”, apunta. Pero hay que ir paso a paso. “Por el momento, lo más urgente es regularizar la inscripción de todos los menores nacidos por maternidad subrogada, ya que muchos han quedado en el limbo”.

En opinión de Costacora, “hay que hacer las cosas bien. Sí: cuanto antes se regularice, mejor. Pero es necesario tener un debate sosegado para llegar a una regulación de la maternidad subrogada garantista y altruista en España. Y plantear un modelo transitorio que cuente con aportaciones desde diferentes ideologías”, explica. “Lo que no se puede es impedir ese debate”.

La maternidad subrogada es, según el portavoz de Son nuestros hijos, “un último recurso. Una técnica excepcional a la que acude la gente que no ha conseguido tener hijos por otros medios, o porque tiene una incapacidad para gestar. En ese sentido, y de la misma manera en que se regula la adopción internacional, se ha de regular la maternidad subrogada”.

España es líder en fecundación in vitro; pero las adopciones se desploman

Las alternativas para tener un hijo por parte de las parejas que no lo consiguen pasan, previamente, por dos vías: la fecundación in vitro o la citada adopción. España es líder europea en la primera de ellas: en 2016, último año del que existen datos, nuestro país registró 138.553 ciclos (intentos) de tratamiento por fecundación in vitro. 37.503 bebés, el 8% del total, nacieron por esta vía, lo que nos sitúa a la cabeza de Europa y como tercer país del mundo, sólo por detrás de EEUU y Japón.

La adopción se torna más complicada. Según los últimos datos disponibles del Ministerio de Sanidad, correspondientes a 2017, la de ámbito internacional se ha desplomado de manera estrepitosa, pasando de 5.541 a 531 en poco más de una década, lo que supone una caída de más del 90%. La adopción nacional tampoco es sencilla: en 2017 se adoptaron en nuestro país 680 menores.

“El descenso de las adopciones internacionales es generalizado en todo el mundo”, señala Benedicto García, de CORA, la Coordinadora de Asociaciones de Adopción y Acogimiento. “China o Rusia, que eran los principales países de adopción, han modificado sus criterios y los han hecho más exigentes. En China se eliminó la política del hijo único. Al tiempo, se han desplazado muchas adopciones a otros países en los que, como en Etiopía, se han producido irregularidades”, explica.

En cuanto a la adopción nacional, la realidad es que “existen pocos menores en situación de adoptabilidad. En España prácticamente todos los menores adoptables encuentran una familia. Otra cosa son los menores institucionalizados, que necesitan acogida. Por nuestra parte, que haya menos menores para adoptar sólo puede ser considerado una buena noticia: el objetivo es que todos tengan una familia”.

Para Benedicto García, la maternidad subrogada y la adopción son realidades diametralmente opuestas. ”La adopción es una medida de protección del menor, mientras que la gestación subrogada es algo totalmente privado entre particulares, con agencias como intermediarias. Una práctica en la que no se tiene como preferencia el interés superior del menor. Al contrario: se establece en base al interés de unas familias por tener hijos, cuando el derecho a tener hijos no existe: existe el derecho a tener una familia, que es un derecho del menor”, concluye.