Este artículo no va exactamente sobre 'Yesterday', ni sobre los Beatles, ni sobre Danny Boyle, un director capaz de obras maestras como 'Trainspotting', de brillantes piezas de cámara como 'Jobs' o de insalvables desastres como 'Slumdog Millionaire'. Este artículo va sobre cine y felicidad, o mejor dcho, sobre lo que pasa cuando ambos ingredientes se mezclan mal o cuando uno se pasa de azúcar y el cocktail resultante es tan empalagoso como imbebible.

Poco a poco las Feel-Good Movies se han convertido o han pretendido convertirse en un género cinematográfico propio. Un género que aglutina otros géneros como la comedia, el romance o el musical. Son películas que saben de antemano, o al menos así se venden, que si las vemos nos vamos a sentir mejor. Que si tenemos un mal día una de estas películas conseguirán que nos pongamos a bailar como si estuviéramos dentro del videoclip 'Happy' de Pharrell Williams.

Las feel good movies no son sólo películas, son lo que yo llamo: cine bioquímico. Son endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina. Son la estereotipada receta de la felicidad. Son una tableta de Prozac. Son marketing en estado puro. Todos vemos una y otra vez esa película que nos hace sentir mejor, adrede o de manera casual cada vez que la emiten en TV.

Nos la sabemos de memoria, nos sabemos sus diálogos, pero el efecto que provoca en nosotros trasciende todo esto y por eso esta es la dieciochoava vez que la vemos. Nos hace sentir mejor, pero no como una emoción cliché, ya que que todas las sensaciones y emociones provocadas por esa película no están incluidas en ninguna etiqueta ni en ninguna lista.

Y hablando precisamente de listas y etiquetas, no creo que 'Alien' vaya a ser nunca una feel good movies, sin embargo, cada vez que la veo, me siento mejor conmigo mismo y con el mundo. Tengo una amiga que incluso se la pone cada Nochebuena. Para ella 'Alien' es su manera de decirle: “hola” a la Navidad. Los Warsies y los Trekkies te dirán que Stars Wars y Star Trek son sus feel good movies en formato saga. Y no se te ocurra llevarles la contraria.

En el polo opuesto nos encontramos con 'Friends'. 'Friends' no es una serie, es una feel good movies en formato serie de 236 episodios. 236 dosis de placer consumidas en bucle por millones de personas en todo el mundo. Millones de personas de diferentes estratos que han convertido a 'Friends' en la Khaleesi de de las feel good movies. Si queremos ir con los tiempos creo que es necesario que hablemos tanto de series como de películas.

De hecho, 'Juego de tronos' es otra feel good serie que poco o nada tiene que ver con los cánones de la etiqueta. La serie ya ha terminado pero todos esos millones de fans entre los que no me incluyo continúan consumiendo en bucle esas dosis de sangre, sexo y violencia tan escasas en films como 'Love Actually', 'Bridget Jones', 'Mamma Mia!', 'Pretty Woman', 'Grease', 'Mejor...imposible', 'Inticable', 'El mago de Oz', y toda esa larga lista de títulos que componen cualquier lista al uso de feel good movies.

Esto no quiere decir que con 'Atrapado en el tiempo', por ejemplo, no se le despierte a uno el buen rollo y al mismo tiempo la admire como la obra maestra que es. Lo insultante es que en esas listas siempre aparecen los mismos títulos. De hecho, las nombradas en el párrafo anterior están siempre en el Top de esas listas

¿Qué pasaría entonces si no me gustase ninguna de ellas? ¿Y si ninguna de ellas despertase en mí esa buena vibra? (por utilizar un modismo millennial). Según esa etiqueta y esas listas soy un outsider, un marginado, un tipo al que no le gusta sentirse bien mientras disfruta de una peli. Pues prefiero que sea así si con ello puedo evitar la tortura que supone volver a ver 'La vida es bella', 'Amelie', 'Patch Adams', y por cerrar el círculo y el artículo, 'Slumdog Millionaire'.