Sin embargo, lo que a primera vista parecía ser un robo no lo era: los intrusos no se habían llevado nada del interior de la vivienda.

Lejos de hacerlo, se habían dedicado a ordenar y limpiar a conciencia todas las habitaciones de la casa.

Habían hecho la cama, ordenado cuidadosamente los peluches de su hijo, pasado la aspiradora por las alfombras y limpiado a fondo los baños con lejía.

Sobre el rollo de papel higiénico del baño, Roman encontró un origami en forma de una rosa hecha con el mismo material.

“Inmediatamente me preocupé por si alguien siguiera en la casa", contó el hombre, que reconoció haberse olvidado de cerrar con llave y conectar la alarma. Al no saber qué pensar de la situación, llamó a la policía.

Los agentes no dieron con ningún sospechoso, pero trabajan con una hipótesis: lo más probable es que se tratase de un servicio de limpieza a domicilio que se equivocó de dirección.