"Los médicos que todos los días trabajan con la muerte, con enfermos terminales que sabes que van a morir, inevitablemente se llevan las secuelas a casa. Al final eso siempre se te mete dentro", explica Alejandro Gándara.

Hablamos con Alejandro Gándara, escritor y director académico de la Escuela Contemporánea de Humanidades, y que desde hace un tiempo se ha especializado en la muerte desde un punto de vista intelectual, inicialmente con un seminario denominado 'Pérdida, Duelo y Consuelo'.

Gándara posteriormente le hizo ser invitado por los principales hospitales y universidades españolas para transmitir a los facultativos que trabajan con enfermos terminales los conocimientos teóricos indispensables para enfrentarse a la muerte cuando la ven de cara.

Porque la muerte es el fin, el adiós más largo, y la máxima incertidumbre sobre lo que nos acontecerá después. El salto más largo y la caída más profunda.

También hablamos con Francisco Arance, hermano de Magdalena, una mujer de 51 años que falleció tras padecer cáncer de colon y que fue diagnosticada apenas dos meses antes de su muerte.

"Hacía tiempo que se quejaba de un malestar en el estómago, pero cuando se le diagnosticó el cáncer ya estaba en grado 4 y los propios médicos nos dijeron que no se podía hacer nada por ella, que era cuestión de tiempo".

Magdalena, Mady como le llamaban sus amigos, fue una persona que siempre vivió el presente, y también en este caso, en el fin de su vida, se vio abocada a improvisar la forma de despedirse, apenas pudo hacerlo.

"Inició la quimioterapia y la tercera sesión ya no pudo regresar. Quedó inconsciente y apenas hablamos de su situación, de cuando tiempo le quedaba o de cómo se sentía", explica Francisco, que perdió seis meses antes a su otro hermano a causa de un infarto.

¿Cómo estar preparado para decir el último adiós?

"Hay dos formas de encarar la muerte", dice Gándara, "resolviendo que como vas a desaparecer, nada se puede hacer y no es preciso despedirse o comunicándote con tus seres queridos y haciéndoles partícipes de tu despedida".

Esta última opción es la mejor, según Gándara, tanto para el enfermo como para sus familiares, una suerte de hermanamiento, de saludo final y de despedida envuelta en reconciliación, perdón y aliento.