En el mundo del cine siempre ha habido muchas variaciones de inteligencias artificiales asesinas, robots que encuentran su trabajo del día a día aburrido y deciden rebelarse o tan solo se acaban volviendo locos por un pequeño cortocircuito. En la película del mismo nombre, Número 5 era un autómata de guerra, digamos un dron (en su segunda parte lograba volar) con capacidades militares que tras caerle un rayo se convierte en un objeto con capacidad de razonar y sentir, logrando llegar a convertirse en un humano y representando lo mejor de nuestra especie sin serlo.

 

El caso del nuevo ‘Muñeco Diabólico’ tiene muy poco de diabólico, tan solo lo diabólico de una empresa como Apple o Google que invaden nuestras casas con su tecnología conectada a la nube, logrando que todos perdamos el culo por conceptos que acabarán de borrar la privacidad, como el 5G. En este remake, Chucky surge de la frustración de un trabajador asiático explotado por una empresa americana que decide eliminar todas las barreras de seguridad de su software y se convierte en una versión tenebrosa de Número 5, entablando una relación de amistad con el niño protagonista que le lleva a asesinar a todo aquél que ponga en peligro o caiga mal al niño. Tratada como una comedia negra, podría ser un episodio bueno de ‘Black Mirror’ pasado de vueltas, pero no es la primera que trata el tema de las inteligencias artificiales domésticas asesinas.

2001: Una odisea en el espacio (1968)

 

El abuelito de las inteligencias artificiales enfadadas surgió de este monumento del cine fantástico de Stanley Kubrick. HAL 9000 es el ordenador de a bordo de la nave espacial Discovery. Creado por Arthur C. Clarke en su novela homónima, HAL está un poco confundido por la contradicción en la programación una misión que no es la que los astronautas creen, y ante la amenaza de desconexión, decide eliminar a la tripulación. No es un aparato para ayudarnos en tareas cotidianas, pero su influencia define a todos los demás robots que vamos a ver.

Almas de Metal (1973)

 

Michael Crichton, el creador de ‘Parque Jurásico’ ya tuvo su idea de parque de atracciones en el que las cosas se ponen peor que peliagudas. En los 70 dirigió esta película que inspiró la serie ‘Westworld’ uno de los parques temáticos donde los clientes pueden vivir fantasías en un mundo artificial con robots reales por solo mil dólares al día. Peleas en bares, tiroteos, póker y despilfarro hasta que los robots son infectados por algún tipo de virus informático que se propaga rápidamente y los problemas técnicos se convierten peligro de muerte. Los robots serviciales ahora se convierten en máquinas de matar, con lo que un divertido fin de semana se acaba transformando en una matanza llevada a cabo por el que sería precedente de ‘Terminator’, el pistolero implacable Yul Brynner.

El engendro mecánico (1977)

 

Esta extraña película, surgida del efecto onda de ‘La semilla del diablo’ fue totalmente visionaria en su concepción de un hogar automatizado, plantea lo que pasaría si Alexa tuviera conciencia y su primera consideración fuera seguir el instinto de supervivencia humano. Esto es, procrear. En esta adaptación de Dean Koontz, una súper computadora actúa como la descripción más fría y básica del machismo que objetiviza a la hembra. Encierra a una mujer y se dedica a irle dando indicaciones, con perlas como "Todo lo que necesito es tu cuerpo, ahora limpia estas lentes". Conforme la máquina se vuelve completamente esquizoide ve en Julie Christie un vientre de alquiler para su progenie mecánica. Altamente inquietante, extraña y loca, pocas distopías sobre el levantamiento de las máquinas funcionaron tan bien como metáfora devastadora de la inutilidad del progreso.

Runaway: Brigada especial (1984)

 

Como ya hemos visto, Michael Crichton es especialista en tecnologías que se vuelven contra sus creadores y en esta invasión de endiablados robots asistentes se presentaban ejemplos de aviones no tripulados, cascos con blue tooth, y más o menos toda tecnología que está a nuestra mano hoy en la vida cotidiana. 34 años después parece una película anticuada pero, de nuevo, ya especuló con tecnología que manejamos con escenas tensas e interesantes tomas con el punto de vista de las máquinas que podrían ser las videocámaras de cualquier dron, una partitura reconocible del mítico Jerry Goldsmith y el cantante de Kiss como villano. Casi nada.

Amiga mortal (1986)

 

Un chaval de barrio residencial tiene un robot súper inteligente llamado BB. Cuando su encantadora vecina Samantha es asesinada por su padre se le ocurre la genial idea de poner el cerebro del robot en la cabeza del cadáver de su amiga, que se convierte en una descontrolada máquina de matar. Un delirio del director de ‘Pesadilla en Elm Street’ con muertes tan salvajes como el, ahora convertido en célebre gif-meme, lanzamiento de pelota de baloncesto sobre la cabeza de mujer que hace de Mamá Fratelli en ‘Los Goonies’. Una versión extraña de ‘La novia de Frankenstein’ que demuestra que el cine de terror juvenil de los ochenta podía llegar a ser muy bizarro.

Robots Asesinos (1986)

 

El sistema de seguridad robotizado de un centro comercial se vuelve totalmente loco en una noche en la que un grupo de trabajadores decide montar una fiesta nocturna. Los robots, como este nuevo ‘Muñeco Diabólico’ pierden los protocolos de seguridad y dejan de diferenciar quiénes son los ladrones o los trabajadores. La cosa, claro, acaba en matanza. Desde los empleados de la limpieza a los amigos de los trabajadores, los robots no hacen distinciones y estallan cabezas sin preguntar.

Evolver: juego peligroso (1995)

 

En esta joyita camp perdida se teorizaba con videojuegos interactivos de realidad virtual no muy diferentes a los que hoy conocemos y vemos como una realidad. Con cada batalla, Evolver hace honor a su nombre y se va haciendo más rápido, inteligente y letal. Kyle Baxter (es un gamer adolescente que gana el primer robot Evolver preparado para uso doméstico. Y claro, empiezan a suceder algunos accidentes fatales y no tarda en convertirse en un tecno-slasher con cuchillos de cocina y lo que el robot vea adecuado. Un precedente total del nuevo Chucky, puesto que se presenta como un juguete para los chavales que decide ponerse flamenco por un error de circuito.