Ahora que Juego de Tronos se ha marchado para siempre

Ahora que Juego de Tronos se ha marchado para siempre

El caso Daenerys Targaryen: los personajes femeninos fuertes no siempre son feministas

Ahora que Juego de Tronos se ha marchado para siempre, lanzamos una reflexión sobre la etiqueta feminista que les hemos colgado a algunas de sus mujeres. Que un personaje femenino sea fuerte y empoderador no quiere decir que sea feminista, ni tampoco que tenga que serlo. Pero dejemos de idolatrar a falsas heroínas por los motivos equivocados.

Daenerys Targaryen
Daenerys Targaryen | HBO Juego de Tronos
VÍCTOR M. GONZÁLEZ
  Madrid | 31/05/2019

El final de Juego de Tronos ha provocado un inmenso vacío en nuestro corazón de fan y en nuestra agenda televisiva (a ver a qué nos enganchamos ahora), pero también nos ha dejado claras dos cosas. Por un lado, que el hecho de que una serie nos haya gustado muchísimo durante años no implica que su desenlace nos vaya a gustar igual (sucedió con Perdidos hace 10 años). Por otro, que el hecho de que hayamos idolatrado a un personaje durante varias temporadas no implica que no se vaya a convertir en un villano por sorpresa.

Sí, Daenerys Targaryen, lo decimos por ti. En esto han jugado un importante papel dos factores. El primero, la expectativa mediática en torno a la serie fenómeno de nuestra década. El segundo, que los creadores han pisado el acelerador sin pararse a cuidar los últimos detalles de sus creaciones.

Si has sido amante de la serie durante sus ocho entregas, sabes a lo que nos referimos. En los últimos tres capítulos de la ficción, la que hasta entonces había querido ser la liberadora de los sometidos de los Siete Reinos, se convierte en una lideresa dolida y resentida y arrasa el que iba a ser su nuevo reino con su dragón. Sí, también a los inocentes que lo poblaban.

Debemos reconocer que es un giro muy Juego de Tronos, y que Daenerys Targaryen ya era un personaje gris de antes (una gobernante un tanto dogmática), pero que los creadores, D. B. Weiss y Daniel Benioff, lo hayan despachado en un puñado de escenas nos ha parecido algo gratuito a muchos fans. La heroína a la que ha dado vida Emilia Clarke, por la que muchos padres recién iniciados han nombrado a sus hijas, se ha convertido en una tirana histórica para la televisión.

El exterminio y el complejo de Salvadora Blanca

Pero el tema que vamos a tratar hoy solo tiene que ver con esto en cierta parte. Daenerys no ha supuesto solo una decepción por el hecho de haberse alzado como una Reina Loca, sino porque muchos habían puesto otras esperanzas en ella que tampoco se han cumplido: las del feminismo. Si echas un vistazo a listas de personajes feministas populares de los últimos años, seguro que la Targaryen aparece en muchos de ellos. Pero es que Madre de Dragones nunca ha sido feminista. Que un personaje femenino sea fuerte, sea empoderador, haya superado los presupuestos de género que la someten para convertirse en una mujer que decide y manda por encima de los hombres, no quiere decir que sea feminista. Aquí entramos en un debate habitual entre las teóricas del feminismo, pero hay algunos factores clave que tener en cuenta.

Para que Daenerys Targaryen fuera feminista debería actuar según dos factores clave: por un lado, el de la desigualdad social, y por otro, el racial. Que en este caso van de la mano. Esto no quiere decir solo que la lideresa no pueda ser feminista por haber nacido hija de un rey (a no ser que hubiera renunciado de forma contundente a sus privilegios y haber actuado a partir de esa premisa), sino que tampoco puede serlo cuando oprime a mujeres de clases y razas más desfavorecidas.

Es cierto que Dany quiere liberar a los oprimidos, sí, pero que también lo hace desde una posición de poder que cree que le concede su linaje. Y tener dos temibles dragones, claro. ¿Recuerdas la escena de Mysha en que la Targaryen es aupada por cientos de esclavos de Yunkai? Es tal vez el momento más racista de la serie, y el feminismo no puede ser racista.

Otro fanatismo similar: el de Cersei Lannister

Esta idea anterior, el complejo de Salvadora Blanca, es uno de los más importantes para los que pensamos que Daenerys Targaryen siempre ha sido un personaje gris y condescendiente (lo que desde el punto de vista creativo está genial), pero lo que ha desmontado claramente su supuesto feminismo es el hecho de que se haya convertido en una tirana exterminadora. Y eso enlaza a la perfección con otro personaje de Juego de Tronos al que se ha colgado la etiqueta feminista en más de una ocasión: Cersei Lannister.

Estamos tal vez ante la figura mejor construida (al menos hasta la última temporada) e interpretada de la serie. Seguro que tienes algún amigo o amiga fan de la Leona, pero si son de los que quieren que se alce como Reina y lo arrase todo, repruébale su fanatismo. Cersei ya era una tirana asesina al inicio de la serie.

Es curioso que en un momento en el que estamos redefiniendo los mensajes problemáticos de películas y series de televisión, en lo que se refiere al género y al poder, en que hemos puesto en cuestión muchos títulos y personajes famosos, como Tony Soprano, Don Draper o Walter White, estemos alzando a protagonistas femeninas por los mismos motivos equivocados que lo hicimos con ellos. Que una mujer sea fuerte en la ficción no quiere decir que sea feminista, ni mucho menos que sea un modelo a seguir.

Tampoco queremos que sean así: los guionistas pueden disfrutar ese retrato en grises desde el punto de vista creativo, y los fans también podemos hacerlo como espectadores. Pero tenemos que cuestionarnos lo que idolatramos. ¿No hemos hecho con Daenerys y Cersei lo mismo que hicimos hace años con Walter White?

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