Aquí van una serie de muñecas que se ríen como descerebradas, que te susurran mensajes ambiguos y otra publicidad de juguetes ridículamente espeluznante.

Baby Risitas (1970)

 

La muñeca real ‘Baby Laught a Lot’ de la empresa Remco era un juguete con una risa diabólica y enervante que ya de por sí no da muy buen rollo, con esa cara de sonrisa permanente digna del Joker. Pero además, su anuncio era tan extraño y demente que intimidaría a Chucky y Annabelle. Niñas torciendo la cabeza con golpes de timón propios de la poseída de ‘El exorcista’ y mirando a cámara con la cara desencajada en un montaje surrealista, cuanto menos resulta bizarro.

La novia Bonnie (1960)

 

Si la nueva película de Annabelle tiene un personaje llamado “La novia”, un espíritu asociado a un traje de boda, la pequeña Bonnie Bride tampoco le tiene mucho que envidiar. Empezando con su presentación, una autómata que sale de las sombras, flotando cual maniquí maldito mientras suena un alucinado himno nupcial que dice "Here comess the bride" (aquí viene la novia), no desentonaría en una película de terror gótico. Las niñas participan en su embrujo, fascinadas por la imagen de futuro que se les presenta. Era una idea de la empresa Deluxe Reading que, de paso, enviaba un mensaje a las pequeñas no menos turbio.

Jill, la autómata posesa (1987)

 

Que la música pop pegadiza y la tormenta de colores chillones ochenteros no te engañen, las muñecas ‘Jill Doll’ eran pequeños artefactos malditos con movimientos de cabeza y brazos propios de niña del exorcista, o como autómatas programados para actuar en la noche de Halloween programados para acabar con sus dueños. Por si su aspecto inocente y mirada de ojos claros no fuera suficientemente creepy, pertenecía a la marca Playmate dolls.

La factoría de pesadillas (1950)

 

Alguien de la empresa Ideal tuvo una feliz ocurrencia para uno de los anuncios de sus Betsy Wetsy Dolls. En forma de pequeño documental, se explicaba a los niños de dónde vienen sus muñecas, para lo que mostraban una surrealista cadena de montaje de fantasmagóricas cabezas sin ojos, un plantel de extremidades desencajadas, colocaciones de ojos violentas e inyecciones capilares traumáticas para que dejara bien claro que el producto que llega a casa era una imitación humana que había sufrido todo tipo de torturas. Por no hablar que alguna película de ‘Muñeco Diabólico’ empezaba con una cadena de ensamblaje similar, conscientes del mal rollo que transmite.

Julie, la niña sin alma (1987)

 

El anuncio de ‘Julie, the Talking Doll’ no escondía que se trataba de una muñeca creada gracias a la magia negra y la alquimia. Resultado de los experimentos de una especie de Gepetto con mirada maníaca, es más un Mad Doctor cercano a ‘Re-animator’ que a un honorable juguetero artesano. Son los ochenta y por eso, por el tono lúgubre del clip y ese aspecto inquietante de Julie sabemos que la niña a la que le regalan al autómata no sobrevivió.

La encantadora Cathy (1960)

 

La muñeca Charmin Chatty Cathy sorprendía por su mirada altiva, una expresión de saber algo que tú no y en general nada, nada sospechosa. Si su aspecto de niña repollo con pelo rubio con malas intenciones la hacía parecerse a la protagonista de ‘La mal semilla’, la mayor diferencia con sus compañeras parlantes de Mattel es que esta tenía varias personalidades, lo cual hace que sea, efectivamente, mucho más fiable.

Pamela, la muñeca viviente (1987)

 

Empezando porque su nombre podría ser el título de una de las películas de terror del subgénero, ‘Pamela, the Living Doll’ asustaba con su voz hasta los extraterrestres que la descubrían en este anuncio, que parecía sacado de cualquier película de terror de los ochenta o la entradilla de ‘Expediente-X’, con esa imaginería oscura de la época y unos Aliens que a pesar de ser bonachones parecían engendros deformes descartados de 'Mi amigo MAC'. Vamos que este anuncio infantil era tan auténtico que da más pavor que toda ‘Stranger Things’.

Patty viene a buscarte (1958)

 

La inocente ‘Patty Play Pal’ llega a casa de una niña por su propio pie y tiene tamaño real, vamos, lo ideal para tratar de reabsorber su cuerpo y sustituirle durante la noche para que sus padres no se den cuenta o quizá en medio de uno de esos sueños oníricos en los que la pequeña juega sola con otro montón de muñecas imaginarias. Freddy Krueger solía engañar así a sus víctimas.

Susurros desde el infierno (1965)

 

Puede que de todos estos anuncios de muñecas, el que más escalofríos provoca es el de la pesadillesca ‘Baby Secret Doll’ de Mattel, una muñeca que susurra con un tono espeluznante frases ambiguas como “¿Queda alguien despierto?” (¿Por qué preguntas eso Baby Secret?) o “quiero contarte un secreto", que en inglés sonaba como “i want to kill you softly” (quiero matarte suavemente). Los memes que generó son, obviamente, delirantes.