EE UU vive una grave crisis de drogas

EE UU vive una grave crisis de drogas

La respuesta de los gobiernos a la crisis de opiáceos está provocando que los pacientes con dolor intenso agonicen sin sus medicinas para el dolor

Estados Unidos vive una grave crisis de drogas, la heroína está pisando muy fuerte, pero también las drogas con receta médica, como los opiáceos terapéuticos, que se recetan a pacientes con dolores insoportables. La alerta médica está generando un efecto rebote: los opiáceos están dejando de ser accesibles y se está dando el mensaje de que son dañinos y de que producen adicción. ¿Pero, qué pasa con quienes de verdad los necesitan?

Píldoras
Píldoras | Marco Verch en Flickr bajo licencia CC

DAVID NAVARRO | @madnavarro | Madrid | 16/08/2018

Según los últimos datos, en Estados Unidos mueren al día 200 personas a causa de sobredosis de opiáceos. El país está viviendo un regreso a los años 80 en cuestión de drogas. Los opiáceos terapéuticos son legales y prescritos por profesionales, pero se han convertido en una ascendente causa de mortalidad en EE UU.

La causas hay que buscarlas en la crisis. Todo es cíclico, y como ya pasó en los años 80, cuando el trabajo escasea y las opciones para salir adelante desaparecen, son las drogas de más fácil acceso las que sirven de válvula de escape.

En 2016 fallecieron por sobredosis en EE UU casi 64.000 personas. Y desde 1999, unas 600.000 personas en total. La droga nunca ha sido ninguna broma, y el abuso de la morfina por quienes necesitan una forma de evadirse está generando una situación de contraste: los opiáceos están empezando a dejar de recetarse, precisamente a quienes sí los necesitan, produciendo un dolor innecesario en quienes solo encontraban descanso en estas sustancias.

Manuel de la Herrán forma parte de una ONG atípica. The Organisation for the Prevention of Intense Suffering (OPIS) trabaja para minimizar el dolor, tanto de humanos como de animales. Hablamos con él sobre como los opiáceos terapéuticos están viéndose racionados injustamente a raíz de las muertes por sobredosis, y por las consecuencias que esto pueda tener.

¿El problema de las adicciones en a opiaceos terapeuticos en EE UU viene dado por la legislación americana, es un problema social, económico, de valores?

La adicción a los opiáceos puede ocurrir en cualquier sociedad, como la terrible adicción que sufrió China en el siglo XIX, pero la gravedad del problema en los EE UU hoy, además de los factores sociales, se ve fuertemente agravada por leyes y políticas represivas que tratan a las personas con problemas de drogadicción como criminales en lugar de como seres humanos que necesitan asistencia. Aun cuando ha disminuido el número de recetas de opioides, las muertes por sobredosis continúan aumentando.

¿Pero cómo es que el país más "avanzado del mundo" se está haciendo adicto a las drogas con receta?

En algunos aspectos el país más avanzado del mundo, es también uno de los países con mayor grado de desigualdad, con una gran pobreza y alienación social. Las condiciones sociales, que se acentúan en algunas partes del país, han contribuido al alto grado de dependencia de los opiáceos entre la población.

La comercialización intensiva de opiáceos recetados hace varios años también condujo a un uso excesivo, mayor que el terapéuticamente necesario, llegando este exceso de opioides a manos de quien no los necesitaba, incluyendo personas para quienes no fueron recetados inicialmente.

Sin embargo la gran mayoría de las personas que reciben opiáceos para aliviar el dolor no se vuelven adictas, y aquellos que lo hacen a menudo tienen problemas de salud mental o un historial previo de problemas con el alcohol o las drogas.

El enfoque de la política de EE UU, que ha sido durante muchos años duramente represivo y poco comprensivo en cuanto al uso de drogas, ha creado un entorno en el que las personas necesitadas de ayuda por problemas de drogas se encuentran rápidamente al margen de la sociedad y con un alto riesgo de autolesionarse hasta llegar a poner en riesgo su vida.

En la mayoría de los países de ingresos bajos y medianos, la gran mayoría de las personas con dolor de moderado a severo no puede acceder a la morfina. ¿Esta crisis en EE UU puede repercutir al resto del mundo haciendo los sedantes aún más inaccesibles?

Durante muchos años, la política implacable de las drogas en EE UU y su influencia en Naciones Unidas, ha llevado a regulaciones estrictas en muchos países sobre la importación y distribución de opiáceos, incluida la morfina terapéutica.

La crisis en los EE UU y el gran número de muertes por sobredosis de opioides ciertamente han exacerbado los temores existentes sobre el uso indebido de opioides, aunque los problemas son distintos. Y ahora algunos países van a ser ahora aún más reacios a ampliar el acceso a los analgésicos opiáceos para quienes lo necesitan.

De hecho, precisamente en EE UU ahora están experimentando una segunda crisis, en la que los pacientes con dolor, muchos de los cuales han estado bajo prescripciones de opioides estables durante años o incluso décadas para aliviar este dolor, son expulsados ​​repentinamente de sus tratamientos a medida que los médicos, las autoridades gubernamentales y las compañías de seguros limitan el acceso a los opioides. Un gran número de pacientes ahora están luchando sin éxito por encontrar soluciones alternativas; se encuentran con un dolor insoportable y en algunos casos incluso se suicidan para terminar con su miseria.

En occidente, el ciudadano de a pie probablemente no vea como un gran problema que otros sufran dolor. ¿Podrías explicarme, con tus palabras qué es el dolor? ¿Por qué hay que luchar contra el?

El dolor es una sensación física negativa que puede variar de levemente desagradable a totalmente insoportable. La existencia del dolor ha sido y es algo evolutivamente muy útil, para señalar a los organismos que están involucrados en un comportamiento potencialmente dañino. Es la forma que tiene el cuerpo de decirte que algo va mal.

Sin embargo, la evolución solo "se preocupa" (metafóricamente) por la supervivencia y la reproducción, incluso a expensas del bienestar de las personas. En muchos casos, el dolor que se experimenta, como el dolor causado por una enfermedad, por ejemplo, apendicitis, una vez que ha servido para detectar el problema y su urgencia, ya no tiene ningún uso práctico y no se puede evitar fácilmente. El dolor intenso o crónico que no tiene ninguna utilidad, simplemente puede hacer la vida miserable e incluso insoportable. Si nuestra preocupación es el bienestar, entonces encontrar la manera de aliviar los peores tipos de sufrimiento, incluido el dolor físico, debería ser nuestra máxima prioridad.

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