En pleno Boom y anti-Boom del tattoo

En pleno Boom y anti-Boom del tattoo

Te voy a contar las cosas malas que te pasan cuando te haces un tatuaje

Hace menos de 30 años era casi imposible hacerse un tatuaje es España por vía legal. En la actualidad, uno de cada tres españoles de entre 18 y 35 años tiene uno como mínimo. Un boom de agujas, dinero y malas decisiones ha provocado que muchos miles de estos tatuados le estén generando grandes ingresos a las clínicas de borrado de tatuajes.

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Tatuajes | Agencias

PEDRO MATEO | @pedromateo2011 | Madrid | Actualizado el 31/07/2018 a las 20:07 horas

Tengo que empezar siendo honesto. Estoy hablando de algo que es un hecho social y cultural. Algo que está presente en el día a día de cualquiera de nosotros. Algo que me obliga, de una manera u otra, a posicionarme, con más o menos atrevimiento, si quiero extraer cierto grado de verosimilitud y autenticidad a este artículo.

'Nunca me han gustado las tatuajes.' Gustado, atraído, seducido, llámalo como quieras. Es más, según qué tatuajes, en qué zonas del cuerpo y de qué cantidad estemos hablando, podré una cara u otra. Caras que expresan una serie de reacciones, no precisamente positivas, y que son las que mejor describen mi relación con el mundo del tatuaje.

Mi relación con los tatuajes es como la relación de una escultura con el paso del tiempo. Hay pequeñas variaciones: lluvia, polución, excrementos de pájaros. Pero como digo, se trata de pequeñas variaciones no muy diferentes a mis reacciones infantiles ante la visión de un tatuaje. Evidentemente no reacciono igual que cuando tenía 8 años, o al menos intento disimularlo.

Cuando alguien me muestra según qué tattoo siempre me pregunto: “¿y esto es para toda la vida no?” Y no sólo eso, sino que más veces de las que quisiera tiendo a verbalizar la pregunta en cuestión. Pregunta que he eliminado de mi discurso a medida que el láser ha ido eliminando los tatuajes de tantas dermis y epidermis.

Podría decirse que de unos años para acá vivimos lo que podría denominarse como 'El Boom del anti-tatuaje.' Está sucediendo justo lo mismo pero al revés que cuando a mediados de los 90 vivimos 'El Boom del tatuaje' ¿Os acordáis?, de repente todo el mundo se remangaba la manga del jersey o se subía el bajo del pantalón para que fuéramos testigos de esa 'Exhibición de atrocidades,' que diría Ballard.

Duendes, mariposas, mascotas, tribales, frases de dudoso significado en chino o élfico, o lo que para mí es el paroxismo del horror, el retrato hiperrealista de rostros. Bob Marley, Jesucristo o el Che Guevara fueron algunos de aquellos hits.

Siempre hay gente que te dice “Pedro, no le des más vueltas, las modas son así, vienen y van”. Hombre, moda, según los expertos, el tatuaje más antiguo de la historia tiene 5000 años y se lo encontraron a una momia egipcia. Pero sí, de la noche a la mañana, lo recuerdo perfectamente, todos llevaban tatuajes de la misma manera que hace unos años todos se dejaron crecer las barbas.

En los 90, los tattoos ya no eran propiedad única y exclusiva de los presos, de hecho, no eras alguien 'molón' si no te habías hecho uno. Podría decirse que 'los de 40 que no tenemos ningún tatoo somos la resistencia'.

Todos nos acordamos de gente que en algún momento de nuestras vidas nos ha taladrado el cerebro con sus speches sobre lo que para ellos y ellas simbolizaba este o aquel tatuaje, tatuaje que, paradójicamente, intentaron erradicar de sus pieles años después. No digamos si lo que se habían tatuado era el nombre de un o una ex. Celebrities 'molonas' de los 90 como Johnny Depp o Angelina Jolie son sólo un par de ejemplos de esto último.

Las consecuencias de aquel boom noventero de traducen en unos 2.000 centros de tatuaje activos en España. De hecho, este año se cumplen 25 años de 'Mao & Cathy,' el primer estudio de tatuajes abierto en nuestro país. El boom y el anti-boom del tatuaje conviven con la tensión propia de una comunidad de vecinos.

Si tu presupuesto no te llega, tendrás que conformarte con transformar tu tatto en otra cosa. De poder ahorrarte este problema de a veces kafkiana solución, tendrás que desembolsar los a veces 300 euros que cuesta cada sesión de láser.

Muchos tatuadores que ahora se dedican al borrado de tattoos afirman que una de las principales causas es que, si ya de por sí es difícil encontrar trabajo, los tatuajes no son sino una complicación extra para muchas empresas, bufetes o holdings que no quieren a una persona, cuyo brazo está rodeado por calaveras o serpientes.

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