Mientras se encontraba en el interior del museo, empezó a bromear con su familia sobre la posibilidad de abrir una caja fuerte de finales del siglo XIX.

La caja permanecía cerrada desde los años 70, y nadie conocía la combinación para abrirla, aunque eran muchos los visitantes que lo habían intentado.

Stephen se dio cuenta que los números iban de cero a 60 y decidió intentarlo con una combinación que nadie había probado hasta el momento: 20-40-60.

“Es la combinación típica de un candado de clave: tres vueltas en la dirección de las manillas del reloj (20), dos vueltas en dirección contraria (40) y una en dirección de las manillas del reloj (60). Giré la manilla y abrió”, explicó después Stephen a los medios locales.

¿Y qué había dentro? Lamentablemente, nada de valor. Una vieja cuenta de pago y una libreta con el pedido de un restaurante de finales de los años 70: una hamburguesa y un paquete de tabaco.

Pese a ello, “fue emocionante”, ha reconocido Stephen.

Las probabilidades de que adivinara la combinación eran remotas: apenas una entre 200.000 combinaciones posibles.