Su dueña, Stefani Carroll, puso en marcha la lavadora sin darse cuenta de que su mascota se había colado en el interior.

Stefani puso un programa corto, de 35 minutos, que incluía enjuague y centrifugado.

Al volver pasado ese tiempo y abrir la lavadora, encontró a su compañero en el interior.

“Fue algo horrible. Una de las experiencia más traumáticas de mi vida”, reconoció después.

Felix estaba en condición crítica, y fue trasladado urgentemente al veterinario. Tenía líquido en los pulmones y neumonía.

La hija de Stefani, Asha, lanzó una petición en Internet para recaudar fondos con los que pagar el costoso tratamiento: en cinco días recaudó más de 13.000 euros, y se comprometió a donar el dinero sobrante.

Felix empezó a recuperarse, y a los pocos días ya estaba comiendo de nuevo.

A buen seguro, no volverá a acercarse a la lavadora.