"En todos los cementerios hay una división para los pobres, una parcelita mal cuidada, recubierta de una pesada trampilla, sin cruz, sin nada. A veces reposa sobre la tierra un guijarro, un ramillete seco, alguien escribe con tiza un nombre o una fecha en el suelo. Eso es todo. No existe nada más conmovedor que esas tumbas. Son quizás las tumbas de la humanidad. Hay que quererlas mucho"

Tristeza de la tierra, Éric Vuillard

Cuenta una leyenda, que hace muchísimo, muchísimo tiempo, no existían las personas, solo había animales. Y un día, Águila, el líder de todos, decidió que los animales debían crear a las personas. Todos los animales querían que la gente tuviera las manos como las suyas.

Coyote y Lagarto querían que sus manos fueran las elegidas para los que vendrían. Por lo que Águila decidió que ambos se enfrentaran en una carrera hacia el punto más alto de la montaña. Quien llegara primero a la cima y la tocara con sus manos, sería el ganador. Y fue Lagarto quién llegó el primero. Saltando y sin parar de reír, dijo: "Ahora la gente tendrá las manos como yo."

Marie Wilcox.
Marie Wilcox. | D.R.

Así es la historia de Cómo conseguimos nuestras manos, una leyenda de los Yokuts, una tribu de California de la que solo quedan 200 personas. Pero solo una de ellas sabe hablar su lengua, el Wukchumni.

Se llama Marie Wilcox y tiene más de 80 años. Es la única mujer que habla la lengua con fluidez y que lleva años trabajando en un proyecto para evitar que la lengua se muera. Más de siete años creando una especie de diccionario del idioma y un registro de grabaciones, palabra a palabra, junto a la ayuda de su hija y de su nieto para que la raíz de su tribu perviva y no desaparezca para siempre.

Marie Wilcox.
Marie Wilcox. | D.R.

Día tras día y noche tras noche, tecleando con un dedo de cada mano, Marie pone todo su empeño en dar vida al idioma que la vio crecer. Y es que ha tenido que volver a su infancia y hurgar en ella para recuperar el Wukchumni, lengua que dejó de hablar cuando su abuela murió, la única mujer de su familia que nunca llegó a hablar inglés.

La tarea no es nada fácil, ya que la lengua nunca había sido escrita. Gracias a Marie's Dictionary, el pequeño documental de Emmanuel Vaughan-Lee, podemos ver la ternura y la constancia de la última mujer que habla una lengua que se está muriendo. Y es que, según la Unesco, en Estados Unidos, hay más de 130 lenguas que se encuentran en peligro de desaparecer, de las cuales más de 70 están en peligro crítico.