Según los expertos, la probabilidad de que antes de 2050 tenga lugar otro similar, por encima de los 7 grados en la escala de Richter, es de un 70%.

Un terremoto de esas características tendría consecuencias catastróficas para la capital, la más poblada del planeta con 39 millones de habitantes.

Las estimaciones hablan que causaría una cifra cercana a los 10.000 muertos, más de 150.000 heridos y en torno a 3,3 millones de evacuados.

El terremoto supondría la mayor tragedia vivida por Japón desde la II guerra mundial.

La ciudad está preparada: cuenta con la mayor brigada de bomberos del mundo y sus sus rascacielos incorporan modernos sistemas antisísmicos.

Sin embargo, preocupa el elevado número de construcciones tradicionales de madera, que serían las más damnificadas.