Se trataba de 2.374 radiografías pertenecientes Chevalier Jackson (1865-1958), un prestigioso médico estadounidense especializado en otorrinolaringología.

Durante sus 75 años de profesión, Jackson atendió a miles de pacientes que acudían a urgencias tras haberse tragado objetos de lo más diverso.

Huesos de animales, botones, relojes de pulsera, tuercas, monedas, medallas, huesos de fruta, alfileres, juguetes, hebillas de cinturón alfileres…

Jackson llevó un exhaustivo registro de todos los casos, en el que apuntaba un número referencia, el nombre del paciente y la fecha en la que fue atendido.

Aunque muchos de esos pacientes eran niños, también había adultos. Algunos, aquejados del conocido como Síndrome de Pica.

Esta curiosa alteración psicológica lleva a quienes la padecen a ingerir compulsivamente todo tipo de objetos no destinados al consumo.