Las pecas ya no se disimulan ni se eliminan con láser en la misma medida en que se hacía antes, cuando se veían mayoritariamente como un defecto. Ahora, en parte gracias al empujón de naturalidad de la Duquesa de Sussex, Meghan Markle, ha empezado a ocurrir lo contrario. Se lucen con alegría, se consideran bellas, cada vez más personas de piel uniforme las anhelan, y como deseaba hacer Pippi Calzaslargas, tan segura y orgullosa de las suyas, se potencian de diferentes formas.

Pasando por tutoriales de maquillaje para pintar pecas de manera efímera sobre el rostro hasta decidir tatuárselas de por vida por considerar que resultan favorecedoras, la técnica más empleada a la hora de conseguir estas monísimas manchas es la micropigmentación, que tan de moda se puso en los noventa con la tendencia de un maquillaje permanente muy marcado y llamativo.

Habrá quien guarde mal recuerdo de esta moda en general porque popularmente llegó a considerarse excesiva y poco natural, famosa sobre todo por el perfilado de labios en tonos muy oscuros pero con estupendas posibilidades.

A día de hoy la técnica ha mejorado en múltiples sentidos y el resultado suele ser tan satisfactorio que, en el caso concreto de las pecas, acaba siendo extremadamente difícil distinguir las pecas artificiales de las naturales. Además, uno de los servicios más demandados es el de potenciar la belleza de las pecas ya existentes, lo que dificulta aún más la distinción.

El efecto de la micropigmentación dura entre un año y medio y cuatro años dependiendo del tono y el tipo de piel de cada persona y, pese a que durante las primeras horas tras la aplicación el efecto sea bastante drástico, pronto los tonos se suavizan, los pigmentos se funden con la piel y en menos de un día el resultado pasa de llamar levemente la atención a que parezca que han sido el sol o la genética los responsable de las marcas.

La demanda está aumentando tanto que empieza a haber especialistas en tatuar pecas, dibujándolas primero sobre el rostro con un lápiz y pasando a hacerlas permanentes a continuación. Es el caso de Bethany Wolosky, experta en tatuajes cosméticos con base en Nueva York y famosa por realizar pecas tan favorecedoras como verosímiles. Reales, tatuadas o mezcla de ambas, ¡que vivan las pecas!