Es terrible la cantidad de veces que escucha una niña desde que nace la palabra guapa como única cualidad reseñable en ella, sí, los niños también pero en menor medida y se les señala más cualidades no solo la belleza. Se les premia por ser guapas (prestándoles mayor atención, sonriéndoles más, hablando con mayor dulzura) y se les alaba por serlo.

Además cuando en la infancia, e incluso después, haces algo mal, muchas veces te dicen que eso está, o es, feo. Los personajes malos/as son feos/as, sobre todo en las películas infantiles.

Se asocia mediante el lenguaje y la imagen lo feo a la maldad, lo negativo, el fracaso y lo viejo, sí, viejo aunque más correcto sería decir vieja y si no por qué cuando se ve a una mujer guapa que dice su edad y esta es considerada socialmente como mayor, es decir a partir de los 35 años, la respuesta suele ser “estás estupenda, pareces más joven, para nada aparentas tu edad” y como tendemos al pensamiento dicotómico asociamos belleza a felicidad, amor, éxito y juventud.

Todos estos mensajes sociales y culturales dichos, y he aquí la cosa, desde el amor por gente que te quiere y sin ver que sean negativos porque cómo va a hacer sentir mal que te digan guapa hacen que una gran mayoría de niñas construyan, y basen, su identidad como sujeto desde la belleza. no es solo que belleza lo asociemos con el amor, la felicidad, el éxito y la juventud sino que es parte del constructor social de lo que es ser mujer.

El mandato de género de la belleza es un sistema de control, una trampa patriarcal de insatisfacción constante con una misma, llevándonos, incluso, hasta a mutilar nuestros propios cuerpos porque no hay nada que de más miedo que perder tu identidad, es decir, dejar de ser aquello que te han hecho creer que eres.

Ojo, que nunca acusaré a ninguna mujer que decide por estética someterse a una operación estética al igual que entiendo perfectamente a las que se depilan, que nos eduquen y socialicen para vernos a través de la mirada de ellos y construir nuestra identidad desde la belleza tiene esas consecuencias, no se puede llevar a alguien hacia un precipito, hacerle creer que puede y debe saltar pero cuando salta culparle por hacerlo.

Entiendo el por qué lo hacen y es ahí en donde hay que actuar si se quiere cambiar. El concepto de ser mujer no debe pasar por la belleza al igual que no debe pasar por generar vida ni menstruar.

Lo perverso del sistema es que solo hay una cosa peor para tu construcción de la identidad, y por tanto tu desarrollo íntegro personal, que te digan guapa como único valor en ti y es que no te lo digan. Bueno, no sé si es peor pero desde luego construir tu identidad desde la invisibilidad, cuando somos seres sociales, no es nada bueno para tu autopercepción y por tanto tu autoestima y la forma de relacionarte y desenvolverte en el mundo.

La suerte de la fea aka ser invisible a la sociedad la guapa la desea es un sí y un no. Si ser invisible es que te dejen en paz sí sería una suerte pero ¿de verdad te dejan en paz si eres fea? Tengo mis dudas.

La presión social y cultural para que sientas que debes si no ser guapa al menos sí parecerlo es brutal y avasalladora “no hay mujeres feas sino mujeres vagas o mujeres que no saben arreglarse”, sujetadores que realzan los pechos o los reducen, ropa que disimula caderas o tripas, pantalones o faldas que parece que tengas una talla menos, maquillaje, mil y un productos de depilación, cremas antiestrias, anti rojeces, hidratante de día, hidratante de noche, serum, mascarillas, gimnasios, productos light, trucos para no engordar en verano abundan en las revistas de target femenino junto con los mejores cortes de pelo para aparentar diez años menos.

Ya hay niñas que cuando les preguntas qué quieren ser de mayor te responden que guapa. Hay niñas que ya se proyectan en el futuro siendo una cosa no haciendo cosas. Hay niñas que no se perciben como sujetos pensantes deseantes sino como objetos pasivos que ser deseados.

Quiero creer que todo el mundo ve las consecuencias garrafales que esto conlleva pero sé que no porque como decía Naomi Wolf en su libro El mito de la belleza “la ideología de la belleza es el último baluarte de las viejas ideologías femeninas, y tiene el poder de controlar a mujeres que, de otra manera, se hubieran hecho incontrolables”.