El controvertido invento de Nitschke, al que algunos han bautizado como “el Elon Musk del suicidio asistido”, está diseñado para ser impreso en 3D y ensamblado en cualquier parte del mundo.

La máquina, con forma de cápsula y que también sirve como ataúd, está pensada para llenarse de nitrógeno líquido, al tiempo que se reduce el nivel de oxígeno a aproximadamente un 5%.

Pasado ese tiempo, la persona queda inconsciente y fallece sin experimentar dolor, lo que el médico ha comparado con “la sensación de despresurización de una cabina de avión”.

Algunas clínicas privadas ya han mostrado su interés en el dispositivo de cara a que pueda ser utilizado de manera legal en los país donde la eutanasia es legal.

Atualmente, la eutanasia está contemplada en la legislación de Holanda, Canadá, Bélgica, Colombia y Luxemburgo.