Kondo insiste en que tienes que desprenderte de todo lo que no usas, y jamás tener las cosas a la vista. Según ella, tu espacio de trabajo y de vida deberían estar vacíos, para que te sientas más creativo, y para que tu mente no se distraiga.

La filosofía de Kondo le ha ayudado a vender libros en todo el mundo. El gran mérito de Kondo es haber convertido su obsesión (casi enfermiza) por el orden en una forma de ganar dinero y de conseguir fama.

Según ella, nada bueno puede ocurrir en el desorden. Es una millennial, pero dice cosas dignas de tu abuela, como que reutilices los cartones del papel higiénico para meter dentro calcetines.

Un estudio de la Universidad de Minnesota ha llegado a la conclusión de que las mentes más creativas y resolutivas, necesitan tener su entorno “algo” desordenado.

Según la investigadora, la psicóloga Kathleen Vohs, las mentes de las personas más ordenadas son más cuadriculadas, están dispuestas a acatar órdenes y se sienten incómodas cuando tienen que improvisar o poner en práctica métodos imaginativos.

Sin embargo, según Vohs, quienes son capaces de vivir en el caos absoluto, desarrollan un tipo de inteligencia creativa, capaz de encontrar soluciones a los problemas con mayor facilidad, pues están acostumbrados a “vivir” en un laberinto.

Lo siento Maríe Kondo, el desorden también triunfa.