Un vecino aseguraba que tenía un oso en el armario de una de las habitaciones de la casa.

Se trataba de un oso negro, un ejemplar muy habitual en esa zona de las Montañas Rocosas.

Al parecer, el animal había accedido al interior de la casa y había decidido meterse en uno de los armarios empotrados.

De alguna manera, la puerta se cerró por dentro por lo que el animal, al no poder salir, decidió echarse a dormir en el estante superior del armario.

El abrir la puerta esperando que saliera, el oso los recibió con bostezos y no mostró intención de abandonar el habitáculo.

Finalmente, el Departamento de Pesca, Vida Silvestre y Parques de Montana se hizo cargo de la situación.

El animal fue sedado y trasladado a las faldas de las Montañas Rocosas, donde volvió con los suyos.