Su luz ha sido musa de genios procedentes de todas las ramas del arte. Para Lorca, como bien refleja la apertura del 'Romancero Gitano', es una bailarina de la muerte; Van Gogh, por el contrario, la convirtió en la hermosa protagonista de multitud de obras impresionistas; el filme clásico 'Le Voyage dans la Lune' ya fantaseaba con pisarla en 1902, e incluso nuestro satélite supo colarse en la movida madrileña gracias a la voz de Ana Torroja.

Cuando se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la Luna, y lejos de perder el interés dada la materialización de la fantasía, el arte ha sabido reinventase y ofrecer una versión renovada de los homenajes a este astro.

El artista inglés Luke Jerram ha sido el último en dejarse hechizar por nuestro satélite, y ha puesto en marcha el proyecto 'El museo de la Luna'. Partiendo de los datos que hizo públicos la NASA acerca de sus exploraciones lunares, Jerram ha creado una maqueta itinerante de la Luna, a escala 1:500.000, que expone a lo largo y ancho del globo.

Este proyecto es la experiencia visual más cercana a un viaje a la Luna que se puede realizar desde la Tierra, ya que la obra posee 7 metros de diámetro y refleja todo surco, cráter u ondulación reportado por la nasa: cada centímetro equivale a 5 Kilómetros reales de superficie lunar.

Asimismo la experiencia es envolvente, ya que la escultura cuenta con iluminación y banda sonora, compuesta por Dan Jones, ganador del BAFTA y el Ivor Novello.

Jerram, autor del homenaje, es natal de Bristol, ciudad costera que posee la mayor diferencia de Europa entre marea alta y baja, de 13 metros aproximadamente. Este hecho hizo que creciera fascinado por el efecto que la Luna tenía en su entorno más inmediato, como bien explica en la web oficial del Museo de la Luna.

A su vez, la meta secundaria de este proyecto, según afirma el artista, es desvelar el misterio de la cara oculta de la Luna, ya que la maqueta también reproduce con impecable exactitud el lado no visible desde la Tierra.

Desde 2016 esta peculiar versión del satélite terrestre se ha expuesto en una multitud de países. Australia, India, Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Bélgica, Holanda, Estonia, Islandia, Dinamarca, Italia, Japón, Emiratos Árabes Unidos y España, donde el Museo de la Luna hizo una pequeña parada en el espacio Azkuna Zentroa de Bilbao en 2018, han sido por el momento los países elegidos por el peculiar proyecto.

Como la real, esta luna pretende cambiar su simbología conforme a su lugar de destino. Por este motivo cada exposición se adapta al carácter de la ciudad: en Liverpool se expuso dentro de la catedral, en Marsella se eligieron unos jardines al aire libre y se habilitaron varias tumbonas y en Rennes se colocó sobre una piscina cubierta.

La última gran aparición de la réplica del astro se produjo en el festival de Glastonbury; colgada de una gran grúa puso luz a uno de los eventos musicales más conocidos del mundo.

La próxima parada de su gira se detendrá en el Houston Museum of Natural Science de Lille, los días 20 y 21 de julio. Seguidamente, esta luna aterrizará en el Natural History Museum de Londres, donde se podrá ver hasta 2020. De forma paralela, varis réplicas se expondrán en el Artscience Museum de Singapur, hasta septiembre, en el Canadian Museum of Nature de Ottawa, hasta octubre de 2019 pasando por una gran cantidad de festivales europeos como el Summer Well Festival de Bucharest el 10 de Agosto.