LA DESOBEDIENCIA CIVIL DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES

LA DESOBEDIENCIA CIVIL DE LAS TRABAJADORAS SEXUALES

Lucía Fernández, trabajadora sexual: "Podría darme de alta en autónomos pero como mi actividad no está reconocida, no lo hago"

La trabajadora sexual Lucía Fernández, que está acabando la carrera de Derecho, ha saltado a la palestra por dar charlas en universidades explicando los intríngulis legales de la prostitución y los problemas que enfrentan las trabajadoras del gremio. Su forma de expresarse está entre la de la abogada y la sindicalista, y habla de las luchas que vendrán para reivindicar sus derechos laborales.

Entrevistamos a Lucía Fernández
Entrevistamos a Lucía Fernández | Instagram @lucia.fernandez.x

SERGIO C. FANJUL | @txepeligro | Madrid | 11/05/2018

La asturiana Lucía Fernández, de 25 años, es trabajadora sexual, actriz porno, ‘webcammer’ erótica y actualmente se encuentra terminando los estudios de Derecho en la Universidad de Oviedo, con la idea de opositar para ser inspectora de trabajo.

Además de en el ámbito de lo sexual ha logrado cierta repercusión por una charla en el Aula Magna de su facultad que, al mismo tiempo, tuvo mucho éxito y levantó muchas ampollas. Pero digan lo que digan, Fernández quiere seguir defendiendo los derechos de estas trabajadoras ahí donde la requieran (pronto dará una charla en la Universidad de Murcia).

Empezó en este mundillo cuando pidió plaza en un piso de prostitución en Gijón, por la “necesidad imperiosa de dinero”. En teoría era algo temporal, pero no se sintió a disgusto en el trabajo y ya lleva dos años y medio, moviéndose en varias ciudades, como meretriz y actriz porno.

En sus intervenciones públicas defiende la prostitución ejercida libremente y lucha por acabar con el estigma que recae sobre ella. Quiere que a las prostitutas se las tenga en cuenta, sobre todo cuando se habla sobre ellas.

¿Cómo son las charlas que estás dando en universidades?

Normalmente se desarrollan en dos partes. Primero explico el marco jurídico en el cual se desenvuelve la profesión. Después lo que hago es desmembrar cómo se trabaja. Hay prostitutas dependientes, que serían las amparadas por el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores, si esta profesión se viera reconocida.

¿Y las otras?

Luego las otras trabajan en el ámbito independiente. Hablo de las relaciones laborales en lugares de alterne, de los falsos contratos de hospedaje. De los planos fiscal y administrativo. También repaso jurisprudencia, como la sentencia del juez Maragall, que es una de las primeras que tras una inspección de trabajo determina una relación laboral en un piso de prostitución. Yo podría darme de alta en autónomos pero como mi actividad no está reconocida, pues no lo hago, como una forma de desobediencia civil.

¿Qué formas de realizar este trabajo existen?

Algunas trabajadoras tienen una plaza en un piso y se pasan ahí casi todo el día, con solo tiempo libre para comer o ir a hacer recados. Otras pactan turnos fijos, son personas que quieren ganar un extra, como estudiantes o madres necesitadas de ingresos. También están las que se encargan de regentar los pisos, las ‘encargadas’, y las prostitutas callejeras, que no siempre pertenecen las mafias de la prostitución.

¿Cómo es la situación ante la administración de las trabajadoras del sexo?

La legislación protege más a la parte empresarial que a las personas que trabajan. Es decir, hay una normativa que permite la apertura de clubes, locales... pero, sin embargo, cierto sector de la doctrina y la jurisprudencia determinan que el contrato (entre prostituta y cliente) es ilícito por su causa u objeto por estar en contra de 'la moral' que no deja de ser una construcción social. Es como si a nivel administrativo existiera el club pero no el trabajo sexual. Y luego está la continua persecución institucional que sufren las compañeras que trabajan en la calle acumulando multas de miles de euros (fruto de la ley mordaza y ordenanzas municipales varias). Las compañeras de Sevilla están en lucha por esto (y más cosas).

¿Hay que perseguir a los clientes?

Hay quien piensa que eso es lo que hay que hacer, pero persiguiendo al cliente también perjudicas a la prostituta que libremente ha elegido su actividad. Puedes hacer más difícil y precario el desempeño de la profesión de tal manera que las consecuencias son una bajada de tarifas para atraer a más clientes o poner a las trabajadoras sexuales en la tesitura de aceptar prácticas que de no ser así no aceptarían.

¿Cómo se regula esto?

Ojo, la regulación no quiere decir que se reconozcan derechos. Otra cosa es el reconocimiento desde el punto de vista laboral. Existen países regulacionistas en los que solo se da importancia al control sanitario y a la recaudación a nivel impositivo y no se centra en reconocer derechos laborales, como ocurre en Alemania donde, por cierto, también se promueven los ‘minijobs’, un modelo laboral que promueve la precariedad. Si esto no es un modelo para los trabajadores en general, tampoco debiera ser para los que nos dedicamos al trabajo sexual.

¿Qué ambiente se respira en tus charlas?

Pues de incertidumbre, porque la gente no sabe bien lo que les voy a contar. Luego cuento lo que cuento y hay gente a la que convenzo y hay gente a la que no.

¿Qué reacciones has recibido tras dar esas charlas?

De todo. He recibido mensajes de apoyo de mucha gente del sector que me anima y me agradece que de la cara. Luego, hay otra gente, trolls de Internet, que dicen que estoy financiada por una especie de lobby de proxenetas. Pero yo toda esta labor de divulgación la hago de manera gratuita.

¿Van a cambiar las cosas?

Por el momento nos estamos asociando y estamos negociando con algún sindicato para tener un mínimo de respaldo, que nos ayude a defender nuestros derechos como trabajadoras. Las cosas tienen que cambiar, aunque tengamos que meter presión o promover una Iniciativa Legislativa Popular (ILP).

¿Funcionaría una ILP?

Una ILP no es vinculante, éstas son simplemente un recurso de la ciudadanía para presentar un proyecto al congreso y que éste debata sobre si lo debate en la cámara. Pero no deja de ser un recurso para poner el debate sobre la mesa.

¿Pero se recogerían las suficientes firmas?

Habría que trabajar mucho, dado el estigma que tiene la profesión. Yo precisamente doy charlas para tratar de hacer que se acabe ese estigma sobre nosotras.

Trabajas para productoras de pornografía. ¿Es el consumo de porno algo generalizado?

Sí, hoy en día ve porno todo el mundo.

También se dice que, para bien o para mal (sobre todo para mal) el consumo de porno puede cambiar la concepción del sexo de las nuevas generaciones.

Precisamente acaba de salir una entrevista con Nacho [Vidal] con la que estoy de acuerdo en todo lo que dice. Y lo que dice es que el porno no está para educar, que los que tienen que educar son los padres y no dejar que a los chavales les de educación sexual el ordenador. Y educación sexual, ojo, no es solo enseñar a ponerse un condón.

Con el caso de violación de La Manada también se ha dicho que estas conductas podrían estar inspiradas por el porno.

Antes de existir el porno ya había violadores. Parece que determinados sectores de la sociedad no están bien de la cabeza, debe ser que falta educación, que no son educados en valores feministas, en el respeto a los derechos humanos y fundamentales. Hay que hacer prevención de la criminalidad para que no se desarrollen sujetos de este tipo. Pero el porno no tiene la culpa de que cinco indeseables hayan cogido a una chica y hayan hecho lo que en los fundamentos de hecho se refleja en la sentencia. (Por respeto a la víctima, no creo que sea bueno recordar de forma reiterada lo que le han hecho).

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