Cada vez que se habla de gordofobia, del canon de belleza normativo, de la construcción social de lo que es ser mujer a través del imaginario y deseo del hombre (frágil, pequeña y delicada), de la extrema delgadez como una manera de esclavitud (una amiga mía dice que ahora las mujeres podemos ir a votar pero como el tallaje siga reduciendo “el normal” *cuya trayectoria ha sido años 80´s 40, 90´s 38, 00´s 36, 10´s 34* iremos arrastrándonos porque no tendremos energía ni para sujetarnos en pie, razón no le falta ni yo le quito), de estar siempre disgustadas con alguna parte de nuestro cuerpo, de llenarnos de complejos, de culpas, de vergüenzas, de odio hacia nosotras mismas echo en falta que se diga que la delgadez es poder bueno, más bien es un falso poder pero nos lo creemos.

De hecho, los TCA, trastornos de la conducta alimenticia, tienen más que ver con la necesidad de control, debido a que el sistema patriarcal nos despoja a las mujeres de la capacidad de controlar nuestro cuerpo y nuestra vida, que con el deseo de estar delgada. La gordofobia es diferente si eres hombre o si eres mujer siendo esta mucho más virulenta y cruel para la mujer debido a la cultura y sociedad machista. El lenguaje lo deja claro, él fuertote como un toro, ella gorda como una vaca.

La cultura y sociedad machista nos han educado a las mujeres para que creamos que la violencia es amor y la delgadez poder y control. Y caemos todas, TODAS, en mayor, menor medida.

La gordura es una vergüenza, te saca del concepto mujer, por eso se penaliza y discrimina social y culturalmente. Las felicitaciones y mensajes por recuperar la figura (eres mujer, solo puedes tener una figura y es delgada si no no eres mujer, eres otra cosa de ahí los mensajes de recuperar como si se hubiera perdida tu cuerpo de mujer en algún momento) tras parir casi tras salir del paritorio, tras las navidades, tras las vacaciones son constantes mires donde mires y aunque no quieras mirar ni hayas tenido nunca el cuerpo que te empujan a desear. Tengo amigas que las han felicitado más por estar como nueva tras parir que por haber sido madre generalmente estas felicitaciones que incluyen el “estar como nueva” vienen de parte de hombres. Da para análisis.

Anuncios de barritas para bajar de peso dirigidos a mujeres que van a casarse porque en tu día más importante no puedes ir gorda, tía o productos adelgazantes dirigidos solo a mujeres, el terrible y dañino concepto de operación bikini que hace que creas que si no estás depilada y no tienes una determinada talla una fuerza poderosa te sujeta por lo pies y no puedas moverte de casa, suena a coña pero es tal cual, solo que esa fuerza poderosa se llama patriarcado y por favor, no caigamos en la trampa de creer que es cuestión de autoestima, que hasta las montañas más du-ras se erosionan con el viento constante.

La gordura está asociada a la dejadez, la indisciplina e incluso a no valorarse y quererse. La obesidad es una enfermedad multifactorial en el que también afectan las predisposiciones genéticas, los factores ambientales y sin embargo, la culpa recae exclusivamente en los hábitos “insanos” de la mujer, y del hombre pero menos, “por no cuidarse”.

La obesidad es un factor de riesgo y no es compatible con la salud pero la obesidad es un exceso de acumulación de tejido adiposo no una talla 44, OJO CUIDAO. Además se puede tener un cuerpo con un porcentaje de grasa sano y no estar sano ni ser saludables tus hábitos. Salud también es vivir sin opresiones.

En París este año en febrero, justo antes de la semana de la moda, se hizo una campaña contra la gordofobia mediante una exposición de mujeres de tallas grandes “No es hacer apología de nuestra patología.

Pero es que aún siendo obesas, precisamos salir de casa, vestirnos, integrar-nos socialmente” dijo Gerrie Palacios Bideau una modelo de tallas grandes y me parece un buen punto de partida. No discriminar, aceptar y respetar que los cambios de hábitos, si se quiere, debe salir desde el amor no desde el odio a uno mismo.

Pero no solo bastaría con concienciar a la sociedad de cómo alimentarse y cambiar el relato cultural (STOP al relato patriarcal de la mujer gorda, torpe y fea que tras adelgazar y solo por adelgazar triunfa en la vida porque los hombres la desean y las malvadas mujeres que la menospreciaban ahora la envidian), urge concienciar a la industria alimenticia pero claro, patriarcado y capital alianza criminal.