PARA ESTA PARTE DEL CUERPO NO SE APLICA EL PUDOR

PARA ESTA PARTE DEL CUERPO NO SE APLICA EL PUDOR

Limpios, sucios, con zapatos o sin ellos: así es el fetichismo de pies

Muy visibilizado a través de la industria del cine, el fetichismo de pies es uno de los más extendidos y contempla multitud de variedades. Calzados de todo tipo, higiene, suciedad, aromas corporales, cosquillas, masajes, juegos de dominación. Hablamos con sus protagonistas para que nos expliquen el embrujo del pie humano, las diversiones que entraña y la cantidad de perspectivas eróticas que lo envuelven.

Zapatos de tacón alto.
Zapatos de tacón alto. | antena3.com

ELISA VICTORIA | Madrid | 19/06/2018

Luis tiene cincuenta y siete años y lleva décadas considerándose un adorador de pies empedernido. Se dio cuenta por sorpresa al entrar en la pubertad: “Tenía entre diez y doce años cuando me fijé en que la asistenta que solía venir a limpiar a mi casa, una muchacha joven, estaba doblando la ropa descalza.

La imagen me hipnotizó. Me acerqué con sigilo, me quedé mirándole los pies y le toqué uno con el dedo por curiosidad. Para ella no tuvo ninguna importancia pero a mí me dejó muy impactado y desde ese momento fue la parte del cuerpo de la mujer que más me atrajo.”

El director de cine Quentin Tarantino, conocido fetichista, ha ilustrado la belleza del pie femenino en multitud de películas y ha filosofado ampliamente sobre la magia de las situaciones que se crean a su alrededor. Al no considerarse estas extremidades zonas de contenido erótico de manera oficial, se pueden exhibir e incluso tocar y masajear sin que quede clara una tensión sexual que puede llegar a ser agudísima.

“Si te gustan los pies puedes estar perdido en cualquier momento”, explica Luis, “porque es una parte del cuerpo para la que no se aplica el pudor. Eso es fantástico pero también te puedes ver envuelto en situaciones imprevistas y muy desconcertantes de extrema excitación”.

A Patricia, de veintiocho, le pueden atraer los pies de chicos y de chicas y le interesa también experimentar con los suyos: “Me gusta chupar pies y que me los chupen, jugar con todas las posibilidades de los dedos, hacer pajas, que se me corran encima… es que es muy divertido porque hay muchas posibilidades. También me flipan las medias y los tacones, en mí y en los demás. Y los calcetines, tuve una pareja que se reservaba quitarme los calcetines para el final y me parecía muy bonito, tierno y sucio al mismo tiempo”.

Los zapatos de tacón se consideran un calzado muy atractivo, gozan de gran popularidad y suponen la obsesión particular de César.

“De los tacones me gusta todo, cómo realzan la pierna, cómo queda el pie dentro, hasta el sonido que hacen al andar me resulta sugerente… Las sandalias también me encantan pero prefiero los zapatos cerrados para poder quitarlos y descubrir el pie entero. También porque me gusta el olor que se le queda a los pies después de andar mucho rato, que estén calientes y sudados y olerlos".

"Y me pasa igual con las zapatillas de deporte, los olores y sabores después del ejercicio me atraen un montón, aunque a veces a las chicas les da vergüenza y no lo entienden, les cuesta compartir eso con alguien”.

Luis, sin embargo, es más de zapato plano y pie lavado: “Me encantan las llamadas merceditas, ver los pies en su posición natural, cómodos, y sobre todo las chanclas, que en verano pueden dar lugar a situaciones un poco agobiantes. Me fijo mucho en las modas, recuerdo épocas en las que las chanclas no se llevaban nada y era casi un alivio porque podías ir por la calle tranquilo, sin acordarte del tema".

"Que la calle esté llena de pies desnudos me afecta, claro, es inevitable, aunque intento no mirar mucho e ir a lo mío. Normalmente me fijo más si las uñas están pintadas porque llama la atención, es un efecto bonito, pero luego si estoy con una mujer prefiero que los lleve al natural porque soy aficionado a meterme todo el trozo que pueda en la boca, a veces te comes el esmalte y está muy malo. Me gustan frescos y limpios”.

Alejandro tiene treinta y cuatro años, lleva más de diez de relación estable, le interesa la sumisión y declara abiertamente que la parte del cuerpo que más le atrae de su novia son los pies.

“Con ella descubrí la fascinación por los pies. Es un conjunto de muchas cosas, la talla (37), su gusto para los zapatos, muy particular y exquisito, su olor, verla desde abajo y que me pise, sobre todo si ha estado andando descalza y están sucios. Me hace sentir pequeño y sometido, son sensaciones que disfruto cada vez más. También me gusta ver vídeos de dominación femenina con pies muy sucios, de haber andado por el campo, llenos de barro y tal, aunque nunca lo he practicado y no sé si de momento me atrevo”.

Los juegos de roles que incluyen dominación suelen tener muy presentes los pies, tanto para adorarlos y someter a través de ellos como para llevar a cabo suaves torturas a base de cosquillas. Cristina tiene treinta y cinco años y es bailarina de ballet.

“Siempre he disfrutado mucho de mi flexibilidad en general y las posibilidades de mis propios pies, me resulta fácil chupármelos yo misma o masturbar con ellos y me lo paso bien con eso, me siento poderosa. Están bastante castigados pero a varios chicos con los que he estado les han parecido preciosos, y a mí también me pasa. Tengo el puente muy pronunciado y me encanta jugar con ellos, las cosquillas, los masajes, los lametones, todo. Me río, me relaja y es excitante a la vez. Muy divertido, son muchos matices interesantes.”

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