Este es el caso de Madrid, Barcelona, Sevilla y Bilbao, las ciudades con mayor índice de visitantes al año.

De hecho, Madrid y Barcelona copan el ranking de las cinco ciudades europeas donde más dinero gastan los turistas, solo por debajo de Londres y París.

Sin embargo, esto hace que la comida en el centro sea peor...

Los turistas buscan algo “auténtico”, pero no tienen muy claro si una paella debe tener guisantes, setas o malvaviscos. Su umbral de tolerancia es alto.

Están cansados de patear la ciudad y solo buscan un sitio donde descansar y reponer fuerzas.

Por eso el centro de las grandes ciudades se han visto colapsados por una oferta gastronómica de cartón-piedra. Menús caros, que prometen sabores españoles, pero que pocos españoles elegirían.

Antes, los centros urbanos eran, precisamente, lugares donde encontrar sitios originales y llenos de tradición. Pero parece más rentable agradar al turista y bajar el listón culinario.

De la misma forma, el centro también ha desplazado otro tipo de negocios típicos, y han salido como setas las tiendas de ropa low cost de grandes multinacionales y las tiendas de souvenirs...

Si tienes hambre y estás en el centro, prepara la cartera y el paladar, tendrás un susto por partida doble.