Hablamos con su creador Pablo Iván Baharona

Hablamos con su creador Pablo Iván Baharona

Hice un experimento sobre sexualidad en Instagram y me cerraron la cuenta

Una cuenta de Instagram que en seis meses atesoraba una más de 1.000 stories de desnudos y de conversaciones sobre sexo ha desaparecido sin dejar rastro. Eso no es una novedad, pero el perfil ha vuelto a fundarse. Hablamos con su creador, que nos explica las motivaciones de este experimento social que busca la liberación del cuerpo y de los tabues.

Un experimento de Pablo Iván Baharona
Un experimento de Pablo Iván Baharona | pif.barahona
DAVID NAVARRO
  Madrid | 17/04/2019

Hace unos días vi desnudo a un tipo de casi 60 años y me di cuenta de que tenía la piel de un bebé, blanca, suave, y sin arrugas. Y me quedé un instante pensando en su cuerpo y en el de todos. Vivimos tan protegidos de las inclemencias exteriores, que el cuerpo parece que se conserva al margen de la vida, sin mostrarse y sin exponerse a las inclemencias de las miradas y de la temperatura.

Luego piensas, si fuéramos todos desnudos sería otro planeta. Solo nos miramos a la cara, pero si cambiáramos el paradigma y todos nos miráramos al culo ¿como sería? Tal vez tendríamos la misma incomunicación, pero intuyo que estaríamos más “cerca” de los demás.

Y ya con el sexo, ni te cuento. Quien no hace se limita la postura del misionero y tres variantes más parece un depravado. No se habla de sexo, no se muestra el sexo. Y es una cuestión sensible, no todo el mundo tiene por qué sumarse a este debate.

Un poco con esa intención surgió un experimento de Pablo Iván Baharona. No es un tipo normal, yo le conocí por unos amigos, y una de las cosas que hacía él era organizar veladas de juegos de rol.

'Lobos de Castronegro' es un sencillo juego de cartas que promete una noche apasionante, con asesinatos, desapariciones o oráculos. Me sorprendió saber que Pablo conseguía congregar a decenas de desconocidos, y que se juntaban en locales recónditos de la ciudad para pasar una velada jugando hasta las tantas. Hay gente que tiene imán e Pablo es ese tipo de persona.

Entre sus iniciativas, montó un grupo de Instagram para hablar del cuerpo, de la desnudez, del sexo y de las “depravaciones” que lo son hasta que te das cuenta que hay mucha gente que piensa lo mismo que tu y que le apetece hacer lo que llevas mucho tiempo deseando hacer. Mostrar tu cuerpo y ver el de otros, y hablar de sexo. Ese fue el experimento de Pablo.

¿Qué tipo de fotos había en tu Instagram antes de que te lo cerraran?

Empecé teniendo un Instagram bastante normal, ponía fotos de mi vida, de mi trabajo y de mis amigos. Todo era normal. Donde tenía las fotos más sexuales era en los stories. No fue premeditado pero desde hace unos meses empecé a centrar mis stories en el tema sexual porque proponía preguntas y debates, en concreto los miércoles y los viernes en los que la gente me enviaba fotos y yo las publicaba en el stories. Siempre eran partes del cuerpo, y anónimas.

Aunque poco a poco la gente se fue animando y mostró el cuerpo entero y la cara. Pero nunca decíamos de quien era la cuenta o daba ningún dato personal de la persona. Y las fotos empezaron a ser un pelín más explícitas. Poco a poco dejé de censurar pezones, y creo que eso fue lo que hizo que la cuenta llegara a su fin.

¿Habías usado anteriormente las redes para un proyecto similar?

Nunca había usado las redes para un proyecto así. Aunque en mi vida personal si había creado un par de grupos para hacer experimentos sociales, de ambiente liberal. Pero nunca lo había proyectado de una forma tan clara ni abierta. Y esto lo hice siempre desde la cuenta personal, donde en el fondo tenía fotos de mi entorno, que en el fondo genera más confianza y naturalidad.

¿Cómo surgió la idea de subir a Instagram fotos propias y ajenas relacionadas con el sexo?

Todo surgió porque un día hablaba con alguien sobre enviarnos fotos y me permití reflexionar en voz alta publicándolas en los stories de Instagram, y esa reflexión con mis propias fotos hizo que la gente se animara, y tuve una respuesta muy buena por parte de mis seguidores, así que me enganché a subir más fotos, y subirlas todos los días.

Realmente el objetivo no era solo publicar fotos, sino abrir temas, proponer conversaciones y que la gente se liberara, resolviera dudas, aprendiera… Las fotos son un paso para actuar en libertad y aceptar complejos, etc… Y se acabó generando una comunidad muy guay y todo surgió muy cómodo.

¿Quienes cedían esas fotos?

Quienes me pasaban las fotos siempre eran personas anónimas, pero inicialmente el grupo eran gente de mi entorno más cercano, desde amigos míos de toda la vida a gente que había conocido esporádicamente… Y, finalmente, gente que llegaba a la cuenta porque se lo recomendaba alguien.

Comentarios en la cuenta de Instagram | pif.barahona

¿Qué beneficios encontrabais en subirlas?

El beneficio más importante para usar las redes sociales así, es romper tabúes. Hay mucha gente que jamás ha enviado una foto así, y mucho menos la ha publicado, y la sensación que te transmite cuando lo haces por primera vez es muy liberadora y es un atrevimiento que te ayuda a romper complejos mostrando partes de tu cuerpo que nunca te atreviste a mostrar. También hay gente que lo hace por diversión, otros por puro exhibicionismo. Hay días que te sientes más libre y quieres hacerlo porque esa es una manera de llegar a mucha gente.

¿Cuántas fotos había y cuánto tiempo pasó (más o menos) desde que subiste la primera?

Hicimos alrededor de 1.000 stories, fue desde octubre, así que pasó medio año aproximadamente.

¿Cuales eran tus fotos preferidas?

Realmente, yo no tenía fotos preferidas, pero sí siento predilección por la gente a la que le cuesta mostrarse y que, de repente, un día decide hacerlo, y entiendo el esfuerzo que les supone y al mismo tiempo la satisfacción que le da hacerlo y a mí ver como da ese paso.

¿Qué tipo de conversaciones se establecían?

Siempre se establecían conversaciones, los stories no era solo para mirar. Alrededor de las fotos había comentarios, consejos y experiencias. Se generó un buen rollo y la gente estaba cómoda. Espontáneamente empezamos a llamar a la cuenta “la comunidad PIF”, que son las siglas de mi cuenta de Insta. Había dudas de todo tipo, algunas fuertes porque también se habló sobre BDSM y se mostraron algunas imágenes algo más fuertes, como culos morados. Nunca hubo comentarios groseros, sino todo lo contrario.

¿Cómo supiste que la cuenta se había cerrado? ¿Instagram te lo comunicó primero de alguna forma?

Una de las cientos de veces al día que entro en Instagram descubro que la cuenta no se abre. No se abría, y no se abría… Lo seguí intentando, pero nada. Era como que no existía y no había forma de acceder a nada. Y ya me dijo mi chica, eso es que te la han borrado. Y efectivamente. Alguna vez sí me había pasado que a raíz de alguna foto me habían avisado, porque no cumple las normas, y te dejan un tiempo sin poder enterar. Pero nunca me había pasado que la cuenta se borrara completamente sin más aviso o información sobre lo que ha pasado. Nunca ningún corte tan bestia.

¿Qué vas a hacer ahora, volverás a abrir una cuenta similar, has pensado en otra red?

Ya he abierto una nueva, ya está funcionando. En 2-3 días ya hay 500 seguidores otra vez, están los de antes y gente nueva, y seguimos haciendo lo mismo que hacíamos antes. No creemos que hagamos nada malo, así que vamos a seguir porque, de hecho, no es única y exclusivamente por placer y diversión, sino que creo que aporta cosas muy positivas porque todos los días estas personas tienen ganas de saber de qué se habla hoy, de participar y de compartir sus experiencias. Sin iniciativas como esta hay quien se siente un bicho raro, por cosas que piensa y desea, y sin embargo, compartirlas hace que descubras que hay mucha gente que es como tú.

¿Crees que las redes se muestran demasiado intransigentes con el cuerpo humano y la sexualidad? ¿Crees que eso puede coartar la creatividad y la expresión de los adultos?

Hay demasiadas restricciones y censura, especialmente en Instagram. Es preocupante que no se pueda ver el cuerpo humano, y que otras cosas sí puedan mostrarse sin pudor. Que te cierren la cuenta por algo tan normal y obvio como un pezón femenino es un poco absurdo.

Entiendo que son las normas de la red social y que si quieres estar tienes que seguirlas, pero no puedo estar de acuerdo porque coartan muchas libertades, y este experimento lo demuestra porque hay mucha gente que quiere liberarse, y hacerlo de una forma anónima y mediante la cuenta de otra persona demuestra que vivimos en una sociedad en la que a la gente le gustaría hacer ciertas cosas pero que no siempre es posible, e Instagram es un reflejo de eso, y de la hipocresía social también.

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