La mirada de curiosidad acecha a todo el que es diferente. Elsa recibe preguntas ¿Cuál es tu verdadero nombre? ¿Te has operado de ahí?

Todo esto que podría parecer mera curiosidad, significa para ella un interrogatorio constante que desmenuza su personalidad, como intentando escudriñar si ella es realmente ella, y si ser transgénero es una cuestión de fantasía o una decisión arbitraria.

Cuando Elsa entró en esta transición encontró en la comedia a su mejor aliado, porque le ayudó a canalizar los comentarios de rechazo y odio, y a darles la vuelta.

Cuando hace un chiste de una situación desagradable, esto le ayuda a quitarle hierro, pese a que el dolor siempre queda.

El humor también le ha facilitado comunicarse con otros cuando la mirada “impertinente” se hace demasiado difícil de sobrellevar, o cuando los comentarios agresivos en redes sociales deslegitiman su identidad de género.

Todo es más asequible, accesible y asumible cuando se pasa por el filtro de la comedia.