NO ES MÁS QUE OTRO DÍA DE TRABAJO

NO ES MÁS QUE OTRO DÍA DE TRABAJO

Esto es lo que piensa un médico de Urgencias cuando te ve entrar por la puerta

Cuando vas a Urgencias del hospital, probablemente, creas que es el final de tu vida: un día importante para morir. Sin embargo, allí te recibe gente para los que hoy no es más que otro día de trabajo, que han visto miles de personas entrar con tu misma cara de apocalipsis, y salir de allí sin mayor problema.

Un hospital
Un hospital | Pexels

DAVID NAVARRO | @madnavarro | Madrid | 11/07/2018

Las Urgencias de cualquier hospital se saturan de vez en cuando sin motivo aparente, y siempre en el momento que nadie espera. Cuando esto ocurre, los médicos de guardia acaban viéndose rodeados por un ambiente de guerra: gente con los problemas más variopintos, con traumatismos y vendajes, gente con un cólico nefrítico y doblados de dolor, o personas gritando con brotes psicóticos.

Dependiendo del hospital hay distintos turnos, están los propios médicos del Servicio de Urgencias, que en turno de mañana o tarde, trabajan ocho horas y se van a casa. Y, luego, están los médicos de guardia, que en general están un turno de 24 horas tanto a diario como en fin de semana.

Las guardias de todo un día implican que el médico no salga del hospital, que haga sus comidas allí, e incluso que duerma en una sala de descanso. Las noches suelen dividirse en dos turnos de unas cuatro horas, aunque dependiendo del trabajo acumulado, pueden acabar durmiendo solo dos horas o ninguna.

“El tiempo de día suele pasar rápido, porque no paras, en cambio la noche se hace lenta. Cuando te despiertas a las 4 de la madrugada, después de una siesta de descanso antes para afrontar el último turno, la situación de tu cuerpo y tu mente después de tantas horas de trabajo, y despertando a una hora en la que tu cuerpo no está preparado para ello, hace que tardes un rato en saber donde estas, y de qué va la cosa”, explica Manuel, que es médico de Urgencias desde hace más de 10 años en un hospital madrileño.

“Cuando despiertas de madrugada para finalizar tu turno sientes hambre, cansancio, y un poco de desorientación, tras pasar de una habitación oscura, de nuevo a los halógenos de urgencias, donde aunque la actividad es mucho menor que de día, te puedes encontrar alguna emergencia (un infarto, una hemorragia digestiva), y tener que estar al 100% en pocos segundos. En general, la adrenalina del momento hace que en esas circunstancias seamos autómatas”, explica Manuel.

La mayoría de los pacientes comprenden que tienen que esperar entre dos y tres horas para ser valorados. Pero algunos, no. “Estos, lo primero que te sueltan es alguna pullita echándote en cara que te has ido a cenar en mitad de su urgencia mientras él se está muriendo. Estos en general, no presentan ninguna patología grave ni urgente. En cambio, los pacientes y familiares de pacientes que acuden con frecuencia a estos servicios o se encuentran en una situación más grave, en general no suelen poner excesivas pegas por la demora, siempre que entren dentro de algo lógico”, recuerda Manuel.

Los días de guardia casi no hay tiempo para descansar y la percepción es que todo el mundo parece estar de morros. Son jornadas ya de por sí muy largas, que siendo médico de guardia se pasan como si aún lo fueran más. Y cuesta recuperar el tipo, no tanto física como mentalmente. “Esto hace que esperes la siguiente guardia con ansiedad y muy pocas ganas”, reconoce Manuel.

Consultar tus síntomas en internet aumenta la percepción de tener cáncer

En general las personas más jóvenes tienden a acudir con síntomas más leves, pensado que podrían tener algo grave, cuando realmente tienen una simple gripe o una gastritis. En cambio, las personas mayores, a veces por no preocupar, pueden ocultar o minimizar síntomas que harían sospechar de enfermedades graves, un dolor en el pecho, una disnea severa o toser sangre.

“He tenido pacientes con infartos de corazón, que vienen arrastrados por la familia, y ellos siguen pensando que sólo tienen gases”, recuerda Manuel.

Los pacientes más hipocondríacos, tienden a consultar todo en Internet, casi cualquier cosa que les pase, ya sea un dolor o que se les inflame un ganglio en el cuello.

"Todo lo que consultes en internet te hará pensar que tienes un cáncer. Lo raro es que Internet te haga pensar que tienes una enfermedad leve. Los pacientes que consultan sus síntomas en la red muchas veces tienen mayor desconfianza, y exigen que les hagas muchas pruebas, para tener claro el diagnóstico”.

La medicina en muchos casos no juega bien con la incertidumbre del paciente. Lo ideal sería disponer del tiempo y de la empatía para explicar cada caso y darle la seguridad al paciente de que se está tratando con el máximo interés, pero no siempre es posible.

“Al final parece que el paciente se tranquiliza solo cuando le haces muchas pruebas, y no tiene en cuenta (porque no se le explica) que muchos diagnósticos que se realizan en Urgencias, dependen más de la experiencia del médico, que de las pruebas que le podamos hacer. Deberíamos poder transmitirle esto”, explica Manuel.

Desde hace unos años la tendencia en los hospitales es permitir que los acompañantes estén junto a los pacientes el mayor tiempo posible. Esto ha reducido el tiempo que se pasaba informando a unos y otros, y se ha evitado que los familiares queden fuera en situaciones de estrés.

Aunque no se puede generalizar, habitualmente la persona que acude a urgencias se encuentra en un estado de estrés importante, agudizado por el dolor o el malestar que puedan sentir o padecer, y también por el tiempo de espera que lleven.

“Muchas veces les puedes producir un alivio rápido cuando al menos les das una idea de lo que les sucede, eso hace que estén más tranquilos. Aunque cuando cuanto mejoran, todos quieren irse a casa lo antes posible, y no comprenden que estas atendiendo a otras 10 personas al mismo tiempo y hay que seguir un protocolo”.

“Para mi como médico, claramente prefiero la consulta, porque aunque las horas (salvo que estés de guardia) son las mismas, la intensidad del trabajo y el estrés son mucho menores. En general, ves pacientes que conoces y acuden a revisión, y donde ya existe cierta empatía y confianza".

"En urgencias, cada vez empiezas de nuevo, tienes que ganarte su confianza, y en ocasiones tus decisiones pueden ser críticas y debes reaccionar en cuestión de segundos o minutos, influyendo sobre la vida de otra persona. Creo que pocos trabajos requieren tomar decisiones de ese tipo, y a la larga te acaban afectando. Por eso, en general, creo que pocos médicos pueden estar un periodo largo de tiempo en este tipo de trabajo”, explica Manuel.

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