César del Álamo es el Woody Allen del terror indie, en algunas épocas ha llegado a producir una película al año (como también hacía Jess Franco). Del Álamo confiesa que de joven buscó snuff movies, y que esa sensación de ilegalidad y de complicidad con un asesinato fue lo más perturbador que ha experimentado jamás.

Las snuff movies tenían mucho sentido entre los años 70 y 80, porque son películas grabadas durante un asesinato real. Se supone que alguien elige una víctima y acaba con su vida frente a la cámara, realizando un doble acto de crueldad: matarle y dar testimonio de que lo está haciendo.

En el siglo XXI grabarlo puede seguir siendo cruel, pero se ha convertido en “lo normal”, ahora todo se graba y se cuelga en YouTube o se pasa por grupos de WhatsApp.

Del Álamo buscaba las snuff movies en mercados clandestinos. Hablamos de copias en VHS. Sin embargo todas acababan siendo un fake. La película que marcó un antes y un después en este género es 'Holocausto Caníbal' (1980).

Hablamos también con Jimina Sabadú (escritora, guionista y directora) que de entre todas las cosas que ha visto, y ha visto mucho, lo que no se quita de la cabeza es 'Inland Empire' (2006) de David Lynch, no por un argumento, sino por su tratamiento del sonido.

En cuestiones de terror hay dos tipos de personas, las que han visto 'Aftermath' (1994) y los que no. Rubén Íñiguez es especialista en cine de terror, vio aquella película de Nacho Cerdá y confiesa que no se la puede quitar de la cabeza.

Marta Torres nos habla desde un cementerio, rememorando una escena de 'La profecía', 1976. Aquel momento en el que los protagonistas descubren que el cadáver que han exhumado no es humano, es la secuencia que esta especialista del cine de terror reconoce como la más inquietante y turbadora que ha visto en su vida.