¿Vas a tener un bebé? ¡Arriba ese chupito!

¿Vas a tener un bebé? ¡Arriba ese chupito!

¿Esto es un bautizo? No, es una fiesta preinseminación, o cuando celebrar es cuestión de ovarios

Perpleja me quedé al asistir al relato de una de las celebraciones más bizarras de las que he oído hablar. Una chica soltera, que se inseminaba al día siguiente, montó una fiesta en su casa por todo lo alto como si de un antiguo ritual de fertilidad se tratase.

Mujer embarazada
Mujer embarazada | Pexels

MARÍA JIMÉNEZ | @tribusocultas | Madrid | Actualizado el 12/09/2018 a las 09:29 horas

Se nos está yendo de las manos esto de las celebraciones. Lo puedo escribir más alto (en mayúsculas, se entiende), pero no más claro. He asistido a bodas, bautizos, comuniones e incluso a baby showers, pero lo de acudir a una fiesta en la que se celebra que al día siguiente una chica va a ser inseminada me parece demasiado moderno hasta para mí.

No os engañaré. Tengo 34 años, soy soltera, mantengo relaciones sexuales con quien quiero y cuando quiero y me parece la mar de bien que un buen número de mujeres estén decidiendo ser madres sin necesidad de tener una pareja en sus vidas. El proceso es tan ‘fácil’ como acudir a un centro de reproducción asistida, gastarte unos cuantos meses de sueldo y dejar que unos cuantos espermatozoides elegidos al azar fecunden uno de tus óvulos. Hasta ahí todo correcto.

Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando mi amiga Esther me contó que había asistido a una fiesta pre inseminación. Así, como el que va a la inauguración de una nueva tienda ropa. Mi cara debió ser todo un poema porque, conociendo mi vena cotilla, se dispuso a contarme todos los detalles del evento.

Resulta que una compañera del trabajo de Esther (a la que a partir de ahora llamaremos X, por lo de los cromosomas y tal) había decidido por fin ser madre soltera. Tras varias relaciones fallidas, X había hecho del ‘yo, mí, me, conmigo’ su forma de vida en todos los ámbitos. Así pues, tras varias visitas a centros especializados en el ¿bello? arte de la inseminación artificial, X estaba dispuesta a crear vida en su interior.

De fiesta | Pexels

Y ahora es cuando llega mi duda: ¿en qué momento decide una persona invitar a familiares, amigos y conocidos a su casa para celebrar que al día siguiente, hablemos claro, le introducen semen de un desconocido en una sala totalmente esterilizada y con menos sentimiento que Pitbull cantando una balada?

Pues ni lo sé ni me importa, pero lo cierto es que ella se pilló una buena borrachera pre inseminación. Me contó cómo los padres y los hermanos de X estaban allí a su lado tomando también unas copas para celebrar el gran momento. Y ojo, que no dudo que tomar esa decisión sea motivo de celebración, pero ¿es necesario hacerlo el día antes del ‘momentazo’? No sé yo…

Lo mejor de todo fue que todos los que estaban allí no se sintieron incómodos en ningún momento ante el hecho de que la futura madre no pudiese empinar el codo como ellos. “Chica, no sé, no es tan raro. X quería compartir su felicidad con todos nosotros y nos invitó a su casa”, me regaña ella cuando yo no dejo de poner caras de “madre mía qué gente más rara”. Vale, le compro el argumento, pero se lo rebato con la siguiente idea: “¿Tú irías a una fiesta dada por una pareja si supieses que lo que se celebra es que al día siguiente van a empezar a mantener relaciones sexuales sin protección para quedarse ‘embarazados’?”. Silencio, lo que me temía.

Ella sabe que la tengo entre las cuerdas y me contesta con un “ya bueno, pero ellos se tienen el uno al otro”. ¡Bingo! En ese momento recuerdo esa noticia que sale en los telediarios cada cierto tiempo en la que alguna chica se casa consigo misma y hace una gran fiesta para celebrarlo. Me doy cuenta de que, para bien o para mal, estamos empezando a celebrar momentos que se salen fuera de lo común y que podríamos llamar extraordinarios.

¿Por qué no celebrar una inseminación? Sinceramente, no se me ocurre ninguna razón. De hecho, mientras escribo estas líneas me doy cuenta de que la realidad está empezando a superar con creces a la ficción. Y si no que se lo digan a Jennifer Aniston cuando en la película ‘Un pequeño cambio’ (2010) celebró una fiesta pre inseminación por todo lo alto (con giro de guion incluido, cómo no).

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