Solo pueden alistarse personas entre 18 y 29 años.

Además, no pueden medir menos de 155 cm en el caso de las mujeres y 160 cm en el caso de los hombres.

Pero si eres súper alto, tampoco creas que lo tienes ganado. El ejército también rechaza a quienes miden más de 203 cm.

No puedes tener tatuajes ofensivos en cualquier parte del cuerpo, y aquellos tatuajes que sí están permitidos no pueden estar a al vista.

Para acceder a las plazas que el Ministerio de Defensa oferta, debes debes estudiar, pues el acceso incluye un examen de cultura general y una prueba física donde deberás demostrar que tu nivel de resistencia al deporte y al ejercicio es óptimo. Pero no hace falta que seas Superman, es una prueba básica.

Si todo va bien, te convertirás en un alumno del ejército, y durante seis o nueve meses cobrarás por aprender a ser soldado. Te pagarán 359 euros al mes, y deberás vivir en un cuartel. O sea, que se te dará de comer todos los días, y tendrá dónde dormir.

Pasado ese tiempo, te convertirás en soldado raso, también llamado “tropa” si es el Ejército de Tierra o Aire, o “marinería” si es la Marina.

Y desde ese momento seguirás formándote, haciendo ejercicios, prácticas y maniobras. En eso consiste ser soldado. Así, ganarás 1.016 euros al mes.

Si por medio de la formación, las misiones y los méritos vas ascendiendo, podrás ampliar tu sueldo. Y estudiar de forma gratuita carreras y profesiones que fuera del ejército son inalcanzables para ciertos bolsillos, como se piloto de aviones.

Pero, atención. Si cuando cumplas 45 años no has ascendido y sigues siendo soldado raso, de tropa o marinería, deberás colgar el uniforme y emprender una nueva vida fuera del ejército. Es decir: si no has logrado ascender, deberás dejar paso a otros reclutas más jóvenes.