Migrantes, mujeres y otros colectivos sociales

Migrantes, mujeres y otros colectivos sociales

Estas son algunas formas de resistencia contra la América que quiere Trump

Migrantes, mujeres y otros colectivos sociales estadounidenses están viendo cómo la desigualdad que venían sufriendo históricamente se acrecienta con cada nueva decisión de Donald Trump y su partido. Un relator de la ONU lo advirtió ya a finales del año pasado. Desde que el nuevo presidente llegó a la Casa Blanca, el país vive momentos tensos. Y sus controvertidas declaraciones, convertidas en una faceta más del personaje que se empeña en representar, no mejoran los ánimos.

Cada familia es sagrada
Cada familia es sagrada | Christ Church Cathedral

GEMA VALENCIA | @gemabunda | Sevilla | 06/07/2018

A las críticas que suscitan las políticas que Trump está poniendo en marcha, le acompaña una ciudadanía que se organiza y que busca nuevas formas de combatir las desigualdades que acentúan las nuevas medidas. A las movilizaciones anti-Trump que se han ido sucediendo desde diferentes sectores de las sociedad, se le unen iniciativas de resistencia y protesta de una población crítica e inconformista.

La lucha frente a los discursos racistas de la migración

El primer año de la política de inmigración de Trump se ha basado en la afirmación constante de que los migrantes traen más delincuencia a Estados Unidos. Este año llegó a declarar que “todos los días, las ciudades santuario liberan inmigrantes ilegales, narcotraficantes, traficantes y miembros de pandillas en nuestras comunidades”. Una sarta de estereotipos racistas que no les hace ningún favor a colectivos vulnerables de por sí y que según algunos estudios, ni siquiera son ciertos.

Ante estos discursos que se despliegan en torno a la migración, hay artistas que están creando espacios de denuncia e intervención para estas personas. Un ejemplo es la instalación que desarrolló el pasado septiembre Bosco Sodi. El artista de origen mexicano, levantó un muro en Washington Square Park, en Nueva York, compuesto por 1.600 ladrillos fabricados en Oaxaca, México.

Junto a otros amigos, construyó la obra que fue desmantelada el mismo día: cualquier persona que pasase por allí podía recoger un ladrillo y llevárselo. “Quería crear un muro hecho por mexicanos hecho con tierra mexicana”, comentó Sodi a un periódico norteamericano.

Margarita Cabrera es otra artista que centra su trabajo en temas relacionados con comunidades, identidad cultural, migración, violencia o la inclusión. Uno de sus proyectos, Space in Between, se inspira en el término ‘Nepantla’, una palabra de la lengua azteca Nahuatl, y que hace referencia a las culturas marginadas y a sus estrategias de supervivencia en la resistencia.

La migración es una experiencia colectiva y de la que no existe un relato único. Para tratar de luchar contra la invisibilización de las diversas narraciones y experiencias personales, Cabrera llevó a cabo la obra de manera colaborativa y con la participación de personas migrantes. De esta forma, creó esculturas de cactus, aloe vera y otras plantas del desierto que cuentan las historias de sus protagonistas. Entre los materiales usados para coserlas, se encuentran telas procedentes de uniformes de la patrulla fronteriza de Estados Unidos.

El muro en Washington | Agencias

Las mujeres también le echan un pulso a Trump

Tan solo 24 horas después de que Donald Trump ganase las elecciones, más de un millón y medio de personas participaron en la Marcha de las Mujeres. La primera manifestación que se desarrollaba bajo su mandato y que ya protestaba en su contra. Mujeres y hombres de todas las edades y orígenes, quisieron dejar claro su disconformidad con la política y la agenda ultraconservadora de su gobierno.

Además de la marcha principal celebrada en Washington, se sucedieron otras tantas por todo el país. “La Marcha de la Mujeres en Washington enviará un mensaje audaz a nuestro nuevo gobierno en su primer día en el cargo, y también al mundo de que los derechos de las mujeres son derechos humanos”, declaraban desde el manifiesto de la web oficial.

Más de un año después, movimientos impulsados por la mujeres siguen en activo, organizando, difundiendo y participando en protestas en contra de las políticas del gobierno de Trump. Entre ellos, la Marcha de las Mujeres ha dejado de ser una manifestación para convertirse en un movimiento que va tomando cada vez más fuerza en el país.

La creatividad es el centro de las protestas

Durante la semana pasada cientos de miles de personas en todo Estados Unidos se reunieron para protestar contra la política de inmigración de tolerancia cero que está imponiendo la administración de Trump. El objetivo principal es acabar con la medida que separa a las familias migrantes.

Como parte de estas críticas, la Christ Church Cathedral en Indiana lanzó hace poco una campaña titulada Cada familia es sagrada (Every Family is Holy). La iniciativa colocó las estatuas de María, José y el niño Jesús dentro de una jaula en el jardín delantero de una iglesia. La congregación afirma que la sagrada familia ha sido detenida por el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés).

Una forma creativa de llamar la atención y de llegar a personas que quizás de otra forma ni siquiera cuestionarían esta política.

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