Se trataba de un perro que, al parecer, había caído de algún barco pesquero.

Los empleados rescataron al perro y no dudaron en ponerle un nombre: Boonrod, que se traduce como “Superviviente milagroso”.

Dado que su estado de salud era delicado, el perro fue trasladado a tierra firme en un barco, e ingresado de urgencia en una clínica veterinaria.

Pronto llegaron las buenas noticias a la plataforma: Boonrod había empezado a comer y a mejorar tras su dura odisea en alta mar.

Por suerte, uno de los trabajadores de la plataforma, Vitisak Payalaw, ha decidido adoptar a Boonrod, ya que hasta el momento nadie lo ha reclamado.

Boonrod se ha convertido en un símbolo de la perseverancia y la supervivencia. Y Vitisak, en un enamorado de los animales.

La historia no ha tardado en convertirse en viral, demostrando una vez más que los animales son capaces de todo.