El derecho a la intimidad de los demás está por delante de tu derecho a grabar, y “teóricamente”, permite a cualquier persona quejarse y denunciar cualquier grabación de ella que se realice sin su consentimiento.

La ley impide que revelemos datos sobre las personas, y podrás pensar... ¿qué dato estoy dando de gente que no conozco a la que simplemente grabo?

Si solo grabas y lo publicas en la red, estás generando una prueba documental de que UNA PERSONA CONCRETA estuvo en UN LUGAR CONCRETO a una HORA CONCRETA. Ese es un metadato que todos tenemos derecho a reservarnos.

Sin embargo, cuando vemos en televisión los informativos con gente caminando por la calle, o bañistas en la playa, ¿por qué no se enfrentan a denuncias por vulnerar la intimidad?

Porque han pedido un permiso a la autoridad, generalmente al Ayuntamiento. A este permiso se le llama “Acto comunicado”, suele ser gratuito o con un coste simbólico y autoriza a cualquiera que o pida a grabar en un lugar concreto, en una hora determinada.

Cualquier queja que alguien hiciera sobre esa grabación, no tendría fundamento, siempre que lo que se grabe no profundice más en quienes son las personas que grabamos, sus nombres o datos personales.