¿QUÉ VAS A HACER CON TU CUERPO AL MORIR?

¿QUÉ VAS A HACER CON TU CUERPO AL MORIR?

Cuando mueras, si quieres que expongan tu cuerpo, el Menschen Museum es tu sitio

Pero tienes que ponerte a la cola, ya que este museo cuenta con más 17.000 donantes que esperan ser inmortalizados gracias a la plastinación y al saber hacer de Gunther Von Hagens. Si tienes suerte y te admiten podrás llegar a convertirte en una especie de versión postmoderna de El Discóbolo de Mirón.

Cuerpos en un museo
Cuerpos en un museo | Flickr

PEDRO MATEO | @pedromateo2011 | Madrid | 22/03/2019

En una conversación o en un soliloquio, cada X tiempo, todos nos hacemos una serie de preguntas comunes que se repiten hasta el día de nuestra muerte. Y ya que estamos hablando de muerte, cuando la muerte es el tema central de esa conversación o de ese soliloquio, uno de los sub-temas recurrentes es qué vamos a hacer con nuestro cuerpo: ¿entierro o incineración?

Estas son las opciones mainstream, pero hay otras opciones. Habrá quienes nos pedirán que arrojemos su cuerpo al mar. Quienes ya han firmado un papelito en el que donan sus órganos para ser trasplantados a pacientes necesitados. O quienes ya han firmado otro papelito en el que directamente donan su cuerpo para que la ciencia experimente con el.

Pero si nada de esto te convence. Si no quieres ser enterrado, incinerado, ahogado, descuartizado o reciclado, hay otra opción: la plastinación. Dicho de una manera rápida y sin entrar en detalles, se trata de un método de preservación del material biológico con la silicona como material principal. La plastinación fue creada por el artista y científico alemán Gunther von Hagens en 1977.

Tras decenas de experimentos con animales y ensayos para estudios médicos, en 1993 fundó el Instituto de Plastinación en Heidelberg. Un par de años después mostró por fin sus cuerpos plastinados en su primera exposición, inagurada, como no podía ser de otra manera, en Japón.

Esa exposición se titulaba ‘Body Worlds’. Cuerpos humanos en movimiento en diferentes poses, algunas casi imposibles. La exposición fue visitada por millones de personas. De manera permanente, este ‘circo anatómico’, como muchos la califican, puede contemplarse en el Menschen Museum de Berlín desde 2015.

Más de 20 cuerpos íntegros y cerca de 200 órganos seccionados. Corazones, riñones, cerebros, penes, ojos, músculos, huesos, tendones, venas, arterias. Una radiografía tridimensional del cuerpo humano expuesta como si fueran esculturas de Rodin o Mirón. Siempre envuelto en polémica y escándalo, para unos, los cadáveres de von Hagens son auténticas obras de arte, para otros, un grotesco e inmoral espectáculo perpetrado por el Doctor Muerte, sobrenombre con el que lo bautizaron sus haters,

La experiencia al entrar en el Menschen Museum es, como mínimo, insólita, fascinante y sobrecogedora. Unos pasillos penumbrosos y una música tenue envuelven las estancias y al visitante en una subyugante e incluso amenazante atmósfera.

La exposición está dividida en secciones en las que podemos ver, entre otros, a un gimnasta efectuando un ejercicio de anillas, una mujer posando embarazada (feto incluido), una pareja practicando sexo o una pareja montando a caballo (caballo incluido). Individuales, por parejas, por grupos, relajados, en tensión.

Las esculturas humanas de Von Hagens ofrecen un más que variado y atractivo abanico de posibilidades corpóreas en el que es fácil verse reflejado y reflexionar sobre nuestra complejidad fisiológica y sobre nuestro inevitable final.

Detrás de la elaboración de cada una de estas figuras hay un largo y arduo proceso creativo y científico que, más allá de la eterna guerra sobre lo que es y no es arte, supone un gran valor para la formación de médicos y anatomistas, y un privilegio para el conocimiento sobre nuestra realidad interior.

Por ejemplo, hace unos años el Gobierno de Estados Unidos utilizó un par de pulmones de la exposición ‘Body Worlds’ para concienciar a la población sobre los graves efectos del tabaco. Os podéis imaginar el estado del pulmón de ese fumador. De hecho, este controvertido creador describe sus exposiciones como “una exhibición de salud”.

Y no estamos hablando de taxidermia. Para Von Hagens, la taxidermia es el low cost, el fast food de la conservación. No somos ese oso transformado en alfombra junto a la chimenea o esa ex-mascota que preside el salón.

Somos más bien como las momias egipcias o como Walt Disney. Para él, al igual que para el director de cine David Cronenberg, el cuerpo humano por dentro es belleza en estado puro.

Cronenberg, a través de su filosofía de ‘La nueva carne’, dice que “debería haber concursos de belleza para el interior del cuerpo”. Motivos todos ellos, más que suficientes, para apuntarse a la larguísima lista de espera de Von Hagens.

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