1. No importa si has leído el libro o no

La obra está basada en un best seller indiscutible, el libro de Mark Haddon que lleva el mismo título. Esto le otorga una ventaja: el convencimiento de que la historia funciona. Pero también una desventaja: Cuando el libro tiene tan buena crítica, es muy fácil que cualquier tipo de adaptación te decepcione. Si eres una de las cientos de miles de personas que lo han leído en todo el mundo, te animo a que vuelvas a dejar que te emocione. Si mientras lo tenías entre manos dibujaste la historia en tu cabeza, es probable que se parezca mucho a esta.

2. Es casi imposible no identificarse

Y no necesariamente con el protagonista, un joven de 15 años con autismo y una inteligencia matemática deslumbrante, sino con la cotidianeidad con que se afrontan gran parte de los sucesos, con la dificultad que casi todos nosotros tenemos en algún momento para relacionarnos libremente, con las emociones y con los sueños. Buena parte de esa facilidad con la que el público se siente parte de la historia es mérito de Alex Villazán, el actor principal. Su interpretación es uno de los aspectos más comentados por el público, que logra sentir a Christopher Boone casi como un miembro de su familia, como un conocido entrañable al que abrazaría sin parar (en el caso de que se dejara, claro). Villazán transforma su postura, sus gestos y su voz para hacer suyos cada uno de los tics, de las sensaciones y de los miedos que el personaje experimenta.

3. Todo encaja sobre el escenario

Los apoyos visuales son un evidente punto a favor, que agiliza el desarrollo de la trama y facilita su comprensión. Pero lo verdaderamente llamativo de su peculiar puesta en escena es la gran compenetración y precisión que requiere de cada miembro del elenco. El conjunto se desplaza sobre el escenario a la velocidad y el ritmo exacto para alcanzar el lugar preciso y completar un engranaje perfecto.

4. No sólo me gustó a mí

No soy de las que sale del teatro corriendo en cuanto baja el telón. Procuro quedarme unos minutos remoloneando y respirando impresiones ajenas. Me gusta comprobar si esa sensación inicial y esas primeras valoraciones, que por el momento ni siquiera comparto con mi acompañante, coinciden con las que observo en mi entorno o se han visto modificadas por mi estado de ánimo o por lo bien o mal que me sentó el almuerzo. En este caso, la satisfacción parecía ser unánime.

5. No es más de lo mismo de siempre

Esta no es la típica comedia, pero te hará reír en muchos momentos. No es la adaptación idílica de un musical de Disney, pero su salto a los escenarios de Broadway también supuso el reconocimiento rotundo de crítica y público. No es el clásico drama con final pasteloso, y sin embargo tiene probablemente uno de los finales más satisfactorios de la actual oferta de ocio madrileña.

Este es mi resumen de ‘El curioso incidente del perro a medianoche’. Te animo a que acudas al teatro Marquina para elaborar el tuyo.